Los Googlebook ya están a la venta desde el 4 de octubre, con precios que oscilan entre los 900 y los 1.300 dólares según el modelo. La propuesta de Google era tan sencilla como atractiva: portátiles diseñados para entenderse con tu teléfono Android desde el primer encendido. Sin embargo, los primeros compradores están comprobando que ese eslogan tiene letra pequeña. El paquete de funciones cruzadas Better Together no funciona con los teléfonos Samsung, nada menos que el mayor fabricante de Android del mundo.
- Compatibilidad restringida: Better Together exige un teléfono con Android 17 y, por ahora, solo los Pixel ofrecen una experiencia plenamente funcional.
- Samsung se queda fuera: equipos como el Galaxy Z Fold 8 ya llegaron con Android 17, pero detectan el portátil y no mantienen la conexión estable.
- Actualización prometida: Google asegura que el soporte para los dispositivos Samsung compatibles con Android 17 llegará «en las próximas semanas».
Cómo funciona Better Together y dónde se rompe
Better Together es el conjunto de herramientas que convierte el teléfono y el portátil en una suerte de máquina única. Permite transmitir aplicaciones del móvil a ventanas del ordenador, compartir archivos sin cables, replicar las notificaciones en ambas pantallas, retomar en el portátil una tarea que empezaste en el teléfono y activar el punto de acceso con un solo clic. No tiene coste adicional: viaja integrado en Googlebook OS.
Todo ello depende de un requisito previo: el teléfono debe ejecutar Android 17. Y ahí arranca el problema. Los Samsung más recientes, incluido el Galaxy Z Fold 8, se lanzaron con Android 17 preinstalado, de modo que lo razonable era esperar que estuvieran listos. No lo están. Los usuarios describen un comportamiento desconcertante: ambos dispositivos se reconocen entre sí, pero la conexión no se sostiene. No existe arreglo posible por parte del usuario; ni reiniciar el Bluetooth, ni borrar cachés, ni restablecer los ajustes de red cambian nada, porque los componentes del marco de trabajo que deben estrechar la mano con Googlebook OS simplemente todavía no han llegado al software de Samsung. Según Google, esas funciones se están «desplegando en todos los dispositivos Samsung compatibles con Android 17 a lo largo de las próximas semanas».
Un ecosistema más estrecho de lo que se prometió
El caso de Samsung no es una excepción aislada, sino el síntoma más visible de un problema mayor. Samsung figura entre los fabricantes que mejor ritmo de actualización mantienen, lo que dibuja un panorama aún más incómodo para el resto: Motorola lanzó sus teléfonos de 2026 con Android 16 y sigue pendiente del salto definitivo a la versión 17; OnePlus continúa probando Android 17 tras reducir operaciones en varios mercados; y Xiaomi ya ha distribuido Android 17 en algunos equipos de gama alta, aunque los Googlebook no se venden en la mayoría de sus mercados clave. El resultado es una promesa de ecosistema que hoy solo satisface a una franja muy concreta de compradores: quienes usan un Pixel.
Frustración entre los primeros compradores
La limitación no ha tardado en generar críticas. En un hilo colectivo sobre las primeras impresiones de los Googlebook, varios usuarios denunciaron que un portátil presentado como el compañero natural del teléfono Android no se entienda con la marca dominante del ecosistema. Uno de ellos devolvió su unidad tras comprobar que las funciones cruzadas no operaban con un Galaxy Z Fold 8 con Android 17. Las pruebas independientes confirman el fallo y descartan que se trate de casos aislados.
Las quejas también apuntan a la comunicación previa al lanzamiento: muchos compradores consideran que debería haberse advertido con claridad de que la compatibilidad con Samsung no estaría disponible desde el día uno. Para quien solo quiere conectar su portátil a un móvil mediante métodos convencionales, el impacto es limitado; para quien pagó entre 900 y 1.300 dólares buscando precisamente esa integración profunda, el valor del producto en el lanzamiento queda seriamente cuestionado.
La paradoja es evidente: Google ha estrenado una categoría de producto cuyo principal argumento de venta es la convivencia con Android, y lo ha hecho dejando fuera al fabricante que domina ese sistema operativo. La corrección anunciada parece cuestión de semanas, no de meses, y el hardware funciona con normalidad; el cuello de botella es puramente de software. Aun así, el episodio deja una lección para la próxima generación de funciones cruzadas: cuando la propuesta de valor se apoya en el ecosistema, la lista de compatibilidad al lanzamiento pesa tanto como cualquier especificación técnica. Los propietarios de un Galaxy harían bien en esperar a que la actualización llegue antes de dar el salto.