La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) ha renovado su llamado a prohibir la venta y distribución de leche y productos lácteos sin pasteurizar, al advertir que los lácteos crudos exponen a los consumidores —especialmente a niños pequeños, personas embarazadas y quienes amamantan— a infecciones graves y potencialmente mortales. La actualización llega en un contexto político especialmente tenso: mientras la organización intenta contener riesgos sanitarios básicos, muchos de sus miembros afrontan investigaciones estatales por la tarea más rutinaria de su profesión, vacunar a sus pacientes.
- Nueva guía pediátrica: la AAP publicó el 5 de octubre en la revista Pediatrics una declaración de política que revisa la emitida en 2014 —y reafirmada en 2025— y que insiste en que la pasteurización reduce drásticamente el riesgo infeccioso sin sacrificar valor nutricional.
- Datos que sostienen la advertencia: entre 2013 y 2018 se registraron 75 brotes vinculados a lácteos sin pasteurizar, con 675 enfermos, 98 hospitalizaciones y dos muertes; cerca de la mitad de los afectados tenía menos de 20 años.
- H5N1 como nueva preocupación: durante el brote de gripe aviar en ganado lechero de 2024 se detectó el virus en casi una cuarta parte de las muestras de leche cruda analizadas en las zonas afectadas.
- Presión política en Texas: el fiscal general Ken Paxton investiga a pediatras por vacunar, una ofensiva que la AAP atribuye a la intimidación y no a la evidencia científica.
Listeria, Campylobacter y otras amenazas en el vaso
La leche sin pasteurizar puede albergar patógenos virulentos como Listeria, Campylobacter, Salmonella, Brucella y Escherichia coli. Según la AAP, solo en 2019 esas bacterias y virus causaron alrededor de 9,9 millones de enfermedades transmitidas por alimentos en Estados Unidos, con cerca de 53.000 hospitalizaciones y casi 900 muertes. Los brotes ligados específicamente a lácteos crudos tampoco son anecdóticos: entre 2013 y 2018 se documentaron 75 brotes, 675 enfermos, 98 hospitalizaciones y dos fallecimientos. Campylobacter provocó el 49% de los brotes, Salmonella el 17% y las E. coli productoras de toxina Shiga (STEC) el 15%. La gravedad varía según el patógeno: el 100% de los afectados por Listeria requirió hospitalización, frente al 42% de los casos de STEC y el 16% de los de Salmonella.
El documento también desmonta las supuestas ventajas de la leche cruda. Los autores sostienen que esos beneficios atribuidos carecen de base científica y no compensan el riesgo de infección, y recuerdan que los datos disponibles indican que la leche pasteurizada ofrece ventajas nutricionales equivalentes sin ese peligro añadido. La comercialización de lácteos sin pasteurizar sigue siendo legal en al menos 27 estados del país.
«Estas enfermedades pueden ser graves y derivar en complicaciones potencialmente mortales. La pasteurización —un proceso seguro y eficaz de calentar y enfriar la leche que se usa desde hace más de un siglo— reduce drásticamente los riesgos sin quitar el valor nutricional en el que confían las familias», señaló el autor principal, Adam J. Ratner.
H5N1, embarazo y los grupos más expuestos
La actualización incorpora un riesgo emergente que no figuraba con tanta fuerza en versiones anteriores: la gripe aviar H5N1. El virus, transmitido de aves silvestres al ganado vacuno, puede pasar a la leche y alcanzar concentraciones elevadas. Durante el brote de 2024 en vacas lecheras se halló virus infeccioso en casi una cuarta parte de las muestras de leche cruda recogidas en zonas afectadas, y el patógeno puede permanecer detectable en leche cruda refrigerada hasta cinco semanas. La AAP aclara, eso sí, que hasta la fecha no se han confirmado casos humanos de H5N1 por consumir leche cruda, aunque la leche infectada ha causado enfermedad sistémica y muerte en animales que la ingirieron. La pasteurización inactiva el virus de forma eficaz.
Los grupos vulnerables concentran el mayor peligro. Cerca de la mitad de las personas que enferman por lácteos crudos tiene menos de 20 años, y un porcentaje relevante son menores de cinco. En el caso del embarazo, la estimación de la AAP es contundente: la listeriosis es entre 12 y 14 veces más frecuente en gestantes que en la población general, y la infección puede provocar aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro o infecciones neonatales severas.
«Los padres pueden elegir leche cruda porque han oído que es más saludable o más natural, pero la evidencia científica cuenta otra historia. Los productos lácteos pasteurizados aportan los mismos nutrientes esenciales sin exponer a los niños y a las familias a infecciones prevenibles causadas por bacterias y virus peligrosos», afirmó el coautor Mark R. Corkins.
El frente político: pediatras bajo investigación en Texas
El contexto que rodea a esta advertencia no es neutral. Con Robert F. Kennedy Jr. al frente del departamento de salud federal, la AAP ha dedicado buena parte del último año a defender las vacunaciones sistemáticas. En paralelo, el fiscal general de Texas y candidato republicano al Senado, Ken Paxton, ha abierto investigaciones contra pediatras por el simple hecho de vacunar a sus pacientes, según las acusaciones recogidas por la propia organización. Una pediatra del centro de Texas, identificada únicamente por su segundo nombre, Rachel, recibió en diciembre una carta de la División de Protección al Consumidor que exigía sus registros de compra de vacunas de los últimos diez años, además de su política interna de vacunación. Paxton ha implicado también a la AAP —con unos 67.000 miembros— en una supuesta conspiración y ha anunciado una investigación específica contra la organización.
«Me aseguraré de que las grandes farmacéuticas y las grandes aseguradoras no sobornen a los proveedores médicos para presionar a los padres a inyectar a sus hijos vacunas que consideran inseguras o innecesarias», declaró al anunciar la investigación.
La AAP no ha retrocedido: ha demandado a la administración federal por cambios de política y cancelaciones de subvenciones, con algunos resultados favorables. «Es otro intento de intimidación, pero no se están dejando intimidar porque su núcleo moral es el bienestar de los niños», dijo Kathryn Edwards, profesora de pediatría en la Universidad de Vanderbilt. La organización sostiene que su asesoramiento vacunal está «arraigado en décadas de ciencia revisada por pares». El contexto lo respalda: los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que las vacunas infantiles evitaron más de 1,1 millones de muertes en Estados Unidos entre 1994 y 2023.
El episodio revela una paradoja incómoda para la pediatría estadounidense: mientras la evidencia sobre pasteurización y vacunas sigue acumulándose en la misma dirección, el debate público se desplaza hacia terrenos donde los datos pesan menos que la afinidad política. La declaración de la AAP difícilmente cambiará la legalidad de la leche cruda en los 27 estados donde se vende, pero sí refuerza el papel de la organización como contrapeso científico. La pregunta que queda abierta no es qué dice la ciencia, sino cuánto margen tendrán los pediatras para aplicarla sin coste legal.