La Real Academia Sueca de las Ciencias ha concedido el Premio Nobel de Química 2026 al francés Henri B. Kagan, de la Universidad Paris-Saclay, y al japonés Kenso Soai, de la Tokyo University of Science, por resolver uno de los grandes enigmas de la ciencia: cómo la vida terminó utilizando una sola de las dos versiones especulares de sus moléculas. El fallo, anunciado en Estocolmo el 7 de octubre, distingue un conjunto de reacciones capaces de amplificar esa asimetría hasta imponer una única «mano» molecular.
- Premio compartido: Kagan y Soai se reparten 12 millones de coronas suecas (unos 1,2 millones de dólares) por diseñar reacciones que generan un exceso de un solo enantiómero.
- Autocatálisis: Soai logró en 2003 una reacción que se cataliza a sí misma y produce más del 99,75 % de una única forma especular.
- Impacto industrial: estas reacciones son hoy clave para fabricar fármacos, aromas, sabores y nuevos materiales con la variante molecular correcta.
Quiralidad: moléculas con mano izquierda y derecha
Muchas moléculas esenciales existen en dos formas que son imagen especular una de otra, como las manos: son químicamente idénticas, pero no superponibles. A esa propiedad se la conoce como quiralidad, y a cada una de las dos variantes, como enantiómero. La vida, sin embargo, es homochiral: las proteínas de nuestras células solo emplean aminoácidos zurdos, mientras que el ADN se construye con azúcares diestros.
La historia arranca en el siglo XIX. Louis Pasteur estudió el ácido tartárico, clave en la producción de vino, y descubrió bajo el microscopio que sus cristales aparecían en dos variantes especulares. Separándolos con unas pinzas y disolviéndolos por separado, comprobó que uno desviaba la luz polarizada hacia la derecha y el otro hacia la izquierda. Años más tarde observó que las bacterias fermentaban con gusto uno de los dos enantiómeros y dejaban intacto el otro.
De la teoría de Frank a la reacción de Soai
Durante décadas, cualquier reacción de laboratorio que produjera moléculas quirales daba como resultado una mezcla al 50 % de ambas formas. En 1953, el físico teórico Charles Frank, de la Universidad de Bristol, propuso un modelo matemático: si una reacción generaba su propio catalizador quiral, el efecto se reforzaría a sí mismo y una de las dos formas acabaría dominando la mezcla.
Kagan demostró en la década de 1980 que una pequeña asimetría en un catalizador puede amplificarse en los productos de la reacción, siguiendo una relación no lineal. Sobre esa base, Soai buscó una reacción asimétrica capaz de catalizarse a sí misma. En 1995 describió el primer caso y en 2003 logró controlarla por completo: partiendo de un ligero exceso de un enantiómero, obtuvo una disolución con más del 99,75 % de una sola forma. La «reacción de Soai» completaba así las condiciones que Frank había formulado medio siglo antes.
«Henri Kagan y Kenso Soai han aportado una solución a un misterio químico de más de un siglo: cómo la homochiralidad puede surgir de forma espontánea. Las reacciones químicas que han desarrollado son espectaculares». — Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química.
«Estoy muy emocionado de recibir la noticia del Nobel. Es uno de los días más emocionantes de mi vida». — Kenso Soai, que se encontraba de compras cuando recibió la llamada.
Del laboratorio a la farmacia
La distinción entre ambas formas no es un detalle académico. Cada enantiómero puede comportarse de manera completamente distinta al interactuar con el organismo: uno puede tener efecto terapéutico y el otro resultar inerte o incluso tóxico. El caso más citado es el de la talidomida, prescrita en los años cincuenta a mujeres embarazadas: una de sus formas aliviaba las náuseas matutinas, mientras que la otra resultaba tóxica, y el organismo podía convertir una en la otra.
Por eso las reacciones asimétricas se han vuelto herramientas indispensables para diseñar medicamentos, aromas, fragancias y materiales avanzados con la variante correcta. Mónica Pérez-Temprano, química del Instituto Catalán de Investigación Química, sostiene que estos hallazgos «desafían lo que creíamos saber y abren vías completamente nuevas para pensar y diseñar reacciones químicas». Por su parte, Robert Mokaya, presidente de la Real Sociedad de Química del Reino Unido, recuerda que distintos isómeros «pueden tener efectos biológicos y físicos completamente diferentes, por lo que son cruciales para encontrar medicamentos eficaces».
El jurado también ha destacado el valor conceptual del trabajo. Peter Somfai, miembro del Comité Nobel de Química, calificó la reacción de Soai como «probablemente el experimento más genial de la química orgánica». Y es que la pregunta de fondo —por qué la vida eligió una sola mano— sigue siendo, en sus palabras, una de las más fundamentales que existen.
El entusiasmo, no obstante, convive con una cautela científica bien documentada. Furkan Öztürk, que investiga química prebiótica en el Instituto de Tecnología de California, advierte de que la reacción de Soai exige condiciones —no puede ejecutarse en agua— y reactivos poco compatibles con el inventario químico de la Tierra primitiva. Aun así, defiende que sus principios fundamentales tienen mucho que enseñar sobre el origen de la vida.
El reconocimiento a Kagan y Soai llega además en una semana intensa para los Nobel, después de los premios de Medicina y Física, y dos décadas después de que la academia sueca distinguiera a William Knowles, Ryoji Noyori y Barry Sharpless por sus catalizadores quirales. La diferencia es que ahora la química no solo imita la selectividad de la naturaleza: ha aprendido a reproducirla desde cero. Ese salto, que empezó como curiosidad de laboratorio, sostiene hoy buena parte de la producción farmacéutica mundial y seguirá marcando el diseño de moléculas durante las próximas décadas.
Fuentes y referencias
- Chemistry Nobel for solving mystery of how ‘handed’ organic molecules can emerge
- Nobel Prize in Chemistry 2026
- Nobel Prize in Chemistry awarded to Kagan and Soai
- Reactions that demonstrate how homochirality can emerge take …
- Henri Kagan and Kenso Soai awarded the Nobel Prize in chemistry for unraveling mystery of mirror molecules | CNN