Volkswagen pone fin a una era. El ID.4 desaparece del catálogo y cede su lugar a un nuevo crossover eléctrico que adopta el apellido comercial más valioso de la marca: el ID. Tiguan. La presentación oficial está fijada para el 9 de octubre de 2026, la producción se traslada a la planta alemana de Emden y las primeras unidades llegarán a los concesionarios a lo largo de 2027. El movimiento no es cosmético: la compañía cierra la etapa del ID.4 tras casi un millón de unidades vendidas entre este modelo y su gemelo ID.5, y apuesta por una denominación que el comprador reconoce al instante.
- Cambio de nombre con lógica comercial: el ID.4 y el ID.5 dejan paso al ID. Tiguan, que hereda el nombre del SUV más vendido de la marca.
- Hasta 600 km de autonomía: plataforma MEB+ con baterías de 58 kWh y 77 kWh, potencias de 187 a 295 CV y hasta 373 millas WLTP.
- Más confort y botones físicos: los prototipos apuntan a un rodar más silencioso y suave, con controles reales recuperados en el volante.
El adiós al ID.4 y el peso del apellido Tiguan
El ID.4 llegó al mercado en 2021 como uno de los primeros eléctricos diseñados por Volkswagen después del escándalo del dieselgate. Un año más tarde la compañía arrancó su producción local en Chattanooga (Tennessee) y hace un par de años recibió un restyling con una unidad de propulsión trasera notablemente mejorada. Sin embargo, la planta estadounidense dejó de fabricarlo a principios de este año para centrarse en el Atlas SUV.
La elección del nombre no es casual. El Tiguan y el Tayron superaron el millón de entregas globales el año pasado, mientras que los ID.4 e ID.5 acumulan más de 950.000 unidades desde 2021. «El Tiguan es nuestro modelo más vendido en todo el mundo, y los ID.4 e ID.5 están entre nuestros coches eléctricos de más éxito. El ID. Tiguan reúne estas dos historias de éxito», explicó Thomas Schäfer, consejero delegado de la marca Volkswagen.
La estrategia ya se había ensayado antes: el ID.2 pasó a llamarse ID. Polo. Volkswagen asume así que la nomenclatura numérica nunca terminó de calar entre los compradores.
MEB+, dos baterías y hasta 600 km
El ID. Tiguan se construye sobre una versión actualizada de la plataforma eléctrica de gran volumen de la compañía, ahora bautizada como MEB+. La gama arranca con una batería de 58 kWh de química LFP asociada en exclusiva a un motor trasero de 187 CV (140 kW). Por encima se sitúa el paquete de 77 kWh, disponible con propulsión trasera de 281 CV (210 kW) o con tracción total de 295 CV (220 kW) en la versión Pro 4Motion. La autonomía homologada llega a las 373 millas, es decir, 600 km bajo el ciclo WLTP europeo, frente a las 351 millas del ID.4 saliente.
La recarga es el punto menos brillante: potencias pico de 105 kW para la batería pequeña y 165 kW para la grande, idénticas a las del ID.4, lo que se traduce en unos 26 y 29 minutos para pasar del 10% al 80%. Todos los acabados incluyen carga doméstica de 11 kW y función vehicle-to-load mediante el adaptador PowerSocket, además de una capacidad de remolque de hasta 2.000 kg.
Confort, espacio y el regreso de los mandos físicos
Volkswagen no ha desvelado el interior definitivo, pero los prototipos camuflados ya muestran una barra de botones físicos similar a la del ID. Polo, controles reales en el volante y una pantalla central de gran tamaño sobre el salpicadero. Es una de las áreas que la marca prometió corregir tras las críticas recibidas por los deslizadores táctiles del ID.4. El coche crece unos 44 mm respecto a su predecesor, con más espacio para las plazas traseras y un compartimento delantero para cables.
Las primeras tomas de contacto con unidades tardías describen un SUV familiar más refinado que reinventado: más silencioso, cómodo y mejor aislado que el ID.4, con la suspensión serena incluso sobre llantas de 21 pulgadas. No hay ambición deportiva, y parece la decisión acertada para el segmento.
Mientras llega el relevo, el ID.4 sigue recibiendo mejoras en algunos mercados: la versión de 2027 estrena una batería de 84 kWh en el acabado de acceso, navegación integrada y más ayudas a la conducción, además de recuperar los botones físicos en el volante, aunque con subidas de precio de unos 1.000 dólares australianos en un mercado donde sus ventas crecieron un 86,6% en 2026.
El ID. Tiguan llega con más autonomía, mejor confort y un nombre con tirón, pero deja sin resolver la asignatura de la carga rápida, precisamente donde aprietan el Tesla Model Y y los nuevos rivales chinos. Volkswagen pone así a prueba si el prestigio de una denominación dentro de su propia gama basta para sostener la transición eléctrica. La respuesta llegará a partir de 2027, cuando el ID. Tiguan tenga que convencer sin el paraguas del ID.4.