«Musk»: Alex Gibney firma un documental de cuatro horas que retrata al magnate sin filtros

El cineasta ganador del Óscar Alex Gibney estrena Musk, un documental de casi cuatro horas que llega a las salas de Estados Unidos el 16 de octubre tras su paso por el festival de cine de Mill Valley. La cinta recorre la trayectoria del empresario —de Zip2 y X.com a SpaceX, Tesla, Starlink, X, xAI o Neuralink— y sostiene que su verdadero talento no está en inventar tecnología, sino en inflar el valor de sus compañías y deslumbrar a inversores y público con la promesa de un futuro utópico.

Gibney, que rueda documentales desde los años ochenta y ganó el Óscar por Taxi to the Dark Side después de su nominación por Enron: The Smartest Guys in the Room, dedicó cuatro años al proyecto. Musk se negó a participar, así que el director recurrió a un avatar hiperrealista generado con IA, con la cabeza cómicamente agrandada, que solo pronuncia frases que el magnate dijo en entrevistas públicas. El filme lo convierte en protagonista de una suerte de videojuego en primera persona donde acumula puntos al apuntar a objetivos cada vez mayores, hasta culminar con su irrupción en el Gobierno estadounidense.

  • Retrato sin entrevista: Musk declinó sentarse con el director, que reconstruyó su figura con material de archivo y un avatar animado por inteligencia artificial.
  • Dos acusaciones centrales: el documental cuestiona la sobreventa del sistema de conducción autónoma de Tesla y el papel real de Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).
  • Testimonios personales: su exesposa Justine Musk, su padre Errol Musk y la influencer conservadora Ashley St. Clair aparecen entre los entrevistados.
  • Reacción legal: según los reportes recogidos por la prensa, el magnate amenazó con demandar por la película, aunque no se había presentado ninguna querella por difamación.

Tesla, autopromoción y el paso por DOGE

Buena parte del metraje se detiene en la tendencia de Musk a exagerar las capacidades de sus productos, con especial atención al sistema de conducción autónoma de Tesla, asociado a numerosos accidentes y litigios. La película afirma además que los vehículos de la marca engañan a sus propietarios ocultando estimaciones reales de autonomía y otra información relevante.

El documental también interpela su etapa al frente de DOGE, el organismo impulsado por el presidente Donald Trump: el filme describe a un equipo de hombres jóvenes que no superaban los 25 años y que apenas mostraban interés por aprender el funcionamiento de los sistemas de gobierno que debían simplificar, en teoría para combatir el «despilfarro, el fraude y el abuso». La cinta deja abierta la pregunta de si Musk tenía motivos privados para implicarse en ese proyecto, y señala que la llamada «Big Beautiful Bill» de Trump incrementó el déficit federal justo cuando el empresario tenía el encargo de reducirlo.

Inteligencia artificial, elecciones y poder político

Uno de los momentos más comentados del filme llega de la mano de Ashley St. Clair, exinfluencer de derecha que afirma tener un hijo con Musk y que participó en la producción. Según su testimonio, el magnate le escribió poco antes de las elecciones de 2024 que se sentía «optimista» porque «mañana desatamos la anomalía en la matriz». Preguntado por el significado, habló de «láseres desde el espacio» y aseguró tener «más de 10.000 láseres en órbita ahora mismo».

Si tuviera que arriesgar una hipótesis, tenía que ver no con el cambio de votos, sino con el reporteo de votos, y con que él lo supo antes que nadie porque, de los sistemas de votación, hay cosas que aparecen en internet y, si sabes cómo hackearlos, puedes obtener datos en tiempo real.

Gibney atribuye esa reflexión al propio director en el contexto de las proyecciones del filme, y subraya que no puede afirmar si Musk presumía ante una pareja romántica o mentía. El documental también cede la palabra al científico informático Geoffrey Hinton, conocido como el «padrino de la IA», para quien resulta evidente que Trump está empeñado en desestabilizar las elecciones de mitad de mandato. El filme recuerda que Musk opera la compañía de inteligencia artificial xAI y su chatbot Grok, integrado este año en sistemas del Pentágono.

El frente privado y la batalla por la narrativa

El documental dedica espacio a las opiniones pronatalistas de Musk y a las mujeres que han tenido hijos con él, a las que —según sostiene su exesposa Justine Musk— alguien «del lado de Elon» llegó a llamar «reproductoras». Justine, madre de sus cinco primeros hijos, habla de su relación, de la muerte del primer hijo de ambos y del trato hacia su hija transgénero, Vivian Jenna Wilson. También aparece Errol Musk, el padre del empresario, con un relato sobre la reacción de su hijo ante un amigo de la familia que se desplomó y murió delante de él: según esa versión, el entonces niño prefirió seguir leyendo un cómic.

Entre los colaboradores figuran el cofundador de LinkedIn Reid Hoffman, el neurocientífico Sam Harris y las periodistas Kara Swisher y Zoë Schiffer. La cinta omite episodios sonados como el rescate en la cueva tailandesa o el accidente en el que Musk destrozó un McLaren de un millón de dólares con Peter Thiel como pasajero, señal de la enorme cantidad de material disponible en casi cuatro horas de metraje. Las críticas más duras llegan desde quienes consideran que el filme convierte a su protagonista en un villano de caricatura: el cartel lo muestra cortando el planeta en dos con una motosierra.

Musk, que se convirtió en el primer billonario en dólares tras la salida a bolsa de SpaceX en junio de 2026 y al que Forbes atribuye una fortuna cercana al billón de dólares en octubre, respondió públicamente al anuncio del proyecto con un insulto dirigido a Gibney ante sus más de 241 millones de seguidores en X. El interés del documental no reside tanto en sus revelaciones como en su capacidad de encapsular una disputa más amplia: la de quién controla la narrativa sobre el poder tecnológico en la era de las redes sociales.

Fuentes y referencias