NASA abre la convocatoria para las estaciones espaciales privadas que relevarán a la ISS

NASA publicó este viernes la tan esperada solicitud de propuestas (RFP) con la que pretende que la industria privada estadounidense diseñe, construya y opere estaciones espaciales comerciales capaces de relevar a la Estación Espacial Internacional (ISS) como hogar de astronautas en órbita baja terrestre (LEO) ya en 2030. El documento, de 360 páginas, llega después de años de incertidumbre y responde por fin a las preguntas que varias compañías venían planteándose sobre qué capacidades exige realmente la agencia.

  • Solicitud formal en marcha: NASA exige planes para diseñar, construir, probar, certificar y operar destinos comerciales en órbita baja que ofrezcan servicios integrales de destino y transporte para vuelos tripulados.
  • Fechas clave: las propuestas de la industria deben entregarse el 8 de diciembre y la agencia prevé seleccionar a dos o más contratistas en esta fase, con una decisión final en abril y la adjudicación de contratos esperada para la primavera de 2027.
  • Modelo contractual: se otorgarán contratos de precio fijo firme, múltiples adjudicaciones y entrega/cantidad indefinida (IDIQ) que cubrirán desarrollo, certificación y servicios continuados de investigación y exploración en órbita baja.

Qué pide exactamente la agencia

En la carta de presentación que acompaña al extenso pliego, NASA resume su objetivo: «Esto garantizará que NASA mantenga una presencia humana sostenida en LEO para que los miembros de la tripulación realicen ciencia y exploración». El requisito es ambicioso, porque no se limita a un módulo habitable: las empresas interesadas deberán cubrir el ciclo completo de diseño, construcción, pruebas, certificación y operación de destinos comerciales capaces de dar servicio de extremo a extremo a la actividad humana en órbita baja.

El esquema de adjudicación está pensado para mantener la competencia abierta. NASA seleccionará a dos o más contratistas durante la fase temprana de desarrollo y después repartirá órdenes de trabajo competitivas para el diseño final, las pruebas y la evaluación, además de la certificación y la prestación de servicios por parte de uno o varios adjudicatarios. La agencia ya publicó dos solicitudes de información en marzo, un borrador de RFP en julio y celebró un día de industria con reuniones individuales para que las compañías revisaran y comentaran el enfoque de adquisición previsto.

Isaacman: «la economía tiene que funcionar»

El administrador de NASA, Jared Isaacman, ha enmarcado la iniciativa como una pieza central de la política espacial estadounidense y ha insistido en que la transición no supone abandonar la órbita baja.

«En línea con la Política Espacial Nacional del Presidente, NASA está comprometida a mantener una presencia estadounidense sostenida en órbita baja terrestre mucho después de que se retire la Estación Espacial Internacional».

El responsable de la agencia también advirtió de que el entusiasmo tecnológico no basta sin un modelo de negocio viable, ya que las estaciones deberán atender a NASA y, al mismo tiempo, captar clientes y mercados propios.

«Hemos dejado claro que NASA nunca renunciará a su presencia en órbita baja terrestre. Desde Ignition hemos pasado mucho tiempo escuchando a la industria y trabajando en lo que hará falta para que esta transición sea un éxito. La oportunidad es significativa, pero al final la economía tiene que funcionar. Queremos ver planes creíbles, una ejecución técnica sólida y empresas preparadas para invertir en destinos que puedan servir a NASA mientras desarrollan otros clientes y mercados».

Una carrera con el reloj de la ISS en marcha

El calendario aprieta. La ISS, laboratorio orbital que ha sostenido la presencia humana continuada durante décadas, afronta su retirada y NASA necesita que la infraestructura privada esté lista para asumir el relevo en 2030. El pliego final llega después de un largo proceso de consultas que arrancó con el evento Ignition celebrado este año, en el que la agencia escenificó su intención de comprar servicios en lugar de poseer y operar sus propias instalaciones.

El modelo recuerda al usado con el transporte comercial de tripulación y carga hacia la estación: NASA financia el desarrollo temprano de varias propuestas y luego compra servicios a los ganadores. Ese enfoque reparte el riesgo entre la agencia y las empresas, pero también traslada a la industria la presión de encontrar ingresos adicionales más allá del contrato público.

Con las respuestas de la industria fijadas para el 8 de diciembre, los próximos meses definirán qué consorcios cuentan con respaldo suficiente para competir. La decisión final, prevista para abril, y la posterior adjudicación de contratos en primavera de 2027 marcarán la primera gran arquitectura de la órbita baja terrestre posterior a la ISS. El éxito dependerá menos de la ambición técnica —que nadie discute— que de la capacidad de convertir una estación orbital en un negocio sostenible. Si la ecuación económica no cierra, NASA podría encontrarse en 2030 sin un lugar donde entrenar tripulaciones y preparar sus misiones a la Luna y Marte.

Fuentes y referencias