El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos, Brendan Carr, advirtió este miércoles a las emisoras de radio y televisión abiertas de que podrían incumplir sus obligaciones regulatorias si difunden lo que describió como «encuestas completamente falsas y encuestas de supresión». El aviso, publicado en su cuenta de X a menos de dos semanas de las elecciones de medio término de noviembre, llega sin un solo ejemplo concreto de emisora o de encuesta señalada, y vuelve a poner bajo la lupa al organismo que vigila el espectro radioeléctrico en plena temporada electoral.
- Advertencia sin nombres: Carr no identificó qué cadenas ni qué encuestas habrían incurrido en las conductas que denuncia, pese a invocar las reglas de distorsión informativa y de bulos.
- El detonante: la encuestadora Wedgewood Polls admitió esta semana que fabricó sus resultados, algunos de los cuales llegaron a promedios de medios de referencia.
- Límites legales: la FCC no tiene jurisdicción sobre medios impresos o digitales y su margen sobre el cable es reducido; sus normas solo castigan la distorsión deliberada, no los errores ni las opiniones.
Una advertencia a dos semanas de las urnas
En su mensaje, el titular de la FCC sostuvo que durante esta temporada electoral se ha producido «un aumento significativo de encuestas completamente falsas y encuestas de supresión diseñadas para nada más que interferir en el funcionamiento regular del proceso electoral y alterar los patrones normales de participación y entusiasmo de los votantes».
Carr añadió que «muchos periodistas y cadenas han estado amplificando o emitiendo estas encuestas sin atender a la ética periodística básica y sin informar al público de que esas encuestas carecen de una base científica, precisa o incluso real». Y remató: «La FCC se toma estas cuestiones en serio. Los términos de sus licencias federales prohíben a las emisoras incurrir en distorsión informativa o promover bulos». La recomendación final no fue menos contundente: las televisoras «están advertidas» de evitar ese tipo de prácticas si no quieren «violar sus obligaciones regulatorias».
El contexto político explica la temperatura del mensaje. El presidente Donald Trump ha rechazado reiteradamente las encuestas que no le favorecen y ha pedido castigos para periodistas. «Creo que son encuestas falsas. Las encuestas significan algo, pero muchas de las encuestas están amañadas», declaró el lunes. Los sondeos, entretanto, sitúan su aprobación en mínimos: un 31 % según la medición de Reuters e Ipsos cerrada esta semana, el nivel más bajo de sus dos mandatos, y un 36 % en el sondeo de The New York Times y la Universidad de Siena difundido el miércoles. Hace un año, ambas series lo situaban por encima del 42 %.
El caso Wedgewood y el vacío en la verificación
La advertencia no surgió de la nada. El martes, Wedgewood Polls emitió un comunicado en el que reconoció haber fabricado sus resultados. «Wedgewood Polling nunca tuvo la intención de influir en unas elecciones ni de engañar permanentemente al público; fue concebida como una llamada de atención», sostuvo la firma, que se definió como una entidad ficticia operada por un pequeño grupo de veteranos del sector.
«Si una entidad ficticia dirigida por un pequeño grupo de veteranos de la industria puede integrarse en los principales promedios de encuestas y ser citada por grandes organizaciones periodísticas, los estándares sobre cómo se verifican, agregan y reportan los datos de sondeos deben cambiar».
El diario neoyorquino reconoció haber incorporado 15 encuestas de Wedgewood publicadas entre junio y octubre, y detalló que su proceso de validación incluyó preguntas sobre la identidad de los encuestadores, los métodos de muestreo y el origen de la financiación. La firma superó ese filtro y también los de otras plataformas de seguimiento. En otras palabras: los medios ya estaban haciendo exactamente la labor de contextualización y escrutinio que Carr reclamó después.
El alcance real de la FCC y las voces disidentes
El margen de maniobra del regulador es más estrecho de lo que sugiere el tono del aviso. La FCC no supervisa medios impresos ni digitales y su autoridad sobre el cable y el streaming es limitada. Su propia política de distorsión informativa se declara «estrecha» a la luz de la Primera Enmienda: solo hay margen de sanción si se prueba que una emisora distorsionó deliberadamente un reporte factual, mientras que las opiniones y los errores no son perseguibles. La norma sobre bulos exige, además, que la estación supiera que la información era falsa y que el contenido aludiera a un delito o una catástrofe.
La comisionada Anna Gomez, única demócrata en el órgano de tres miembros, marcó distancia de inmediato: «Los encuestadores que engañan intencionadamente al público deberían responder por ello, pero las emisoras que difunden datos de encuestas de dominio público nunca deberían ser castigadas porque una encuesta sea errónea». Un grupo de exfuncionarios de la FCC, entre ellos los expresidentes Mark Fowler y Tom Wheeler, calificó la advertencia de «otro intento verdaderamente escandaloso de censurar y controlar la información de la que disponen los estadounidenses cuando se preparan para votar».
El historial del presidente de la FCC alimenta esa lectura. En abril ordenó una revisión anticipada de licencias para las ocho estaciones de ABC propiedad de Disney, y el organismo determinó este año que los programas de entrevistas nocturnos ya no son programas informativos genuinos, lo que los dejó sujetos a las reglas de igualdad de tiempo y llevó a formatos como The View y Jimmy Kimmel Live a dejar de entrevistar candidatos en emisión abierta. Carr también ha participado en mítines de candidatos republicanos, lo que dos organizaciones denunciaron recientemente como una posible violación de la Ley Hatch.
Más allá del episodio puntual, el movimiento dibuja una dinámica que conviene observar con atención: un regulador que convierte la mala praxis comprobada de una encuestadora en argumento para ampliar su vigilancia sobre el contenido editorial, en un ecosistema donde la verificación de sondeos es cada vez más frágil y la desinformación estadística circula a velocidad de red social. Si esa lógica se consolida, el debate ya no será cómo se auditan las encuestas, sino quién decide cuáles merecen ser emitidas.
Fuentes y referencias
- FCC Chairman Warns Broadcasters Over Airing "Fake Polls"
- As Trump’s Popularity Plunges, FCC Head Threatens Networks That Broadcast ‘Fake Polls’
- FCC Threatens Broadcasters Over Polls Predicting Disaster for GOP
- FCC chair says broadcast networks could violate regulatory obligations by airing ‘fake polls’