Tesla gana un 43% menos: el precio de reconvertirse en empresa de IA y robótica

Tesla publicó este miércoles las cuentas del tercer trimestre de 2026 y el resultado dibuja una compañía en plena mutación: los ingresos se mantienen prácticamente congelados en torno a los 28.000 millones de dólares, pero el beneficio se desploma mientras la inversión en inteligencia artificial, robots humanoides y conducción autónoma se come los márgenes. La facturación llegó a 28.050 millones, casi idéntica a la del mismo periodo de 2025, aunque por encima de los 27.900 millones que esperaba el consenso de analistas. El beneficio neto, en cambio, cayó un 43% interanual hasta 787 millones.

  • Ingresos planos, beneficio en caída libre: 28.050 millones facturados frente a un beneficio neto de 787 millones, un 43% menos que un año antes.
  • Márgenes comprimidos: el margen operativo se quedó en el 2,6%, frente al 5,8% de hace un año, con unos gastos operativos de 4.780 millones (+39%).
  • Inversión desbocada: el capex se disparó un 110% hasta 4.730 millones y el flujo de caja libre retrocedió un 62% hasta 1.530 millones.
  • El negocio energético pincha: la división de generación y almacenamiento facturó 2.880 millones, un 16% menos y muy lejos de los 3.700 millones previstos.

Un puzzle de tres velocidades

El desglose por segmentos revela tres dinámicas opuestas. La división automovilística aportó 20.560 millones, un 3% menos interanual, lastrada por unos precios medios de venta más bajos y por problemas para asegurar el suministro de baterías suficiente para cubrir la cartera de pedidos. Las entregas del trimestre se quedaron en 486.532 vehículos, un 2,1% por debajo de 2025, aunque por delante de lo que anticipaba el mercado.

El punto más delicado está en la energía: la otrora estrella creciente facturó 2.880 millones, un 16% menos, pese a desplegar 13,7 GWh de almacenamiento (frente a 12,5 GWh un año antes). La compañía atribuye parte del batacazo a reembolsos a clientes relacionados con aranceles, y el margen bruto del segmento, paradójicamente, saltó hasta el 33%. Mientras, los ingresos de servicios y otros —recambios, mantenimiento, seguros y uso de Supercharger— crecieron un 33% hasta 4.610 millones, el único contrapeso claro del trimestre.

Los créditos regulatorios, antaño un colchón contable, se apagaron: apenas 113 millones, un 73% menos, después de que los fabricantes dejaran de pagar penalizaciones federales por eficiencia energética.

La apuesta que se come el beneficio

El gasto en investigación y desarrollo se disparó un 69% hasta 2.760 millones, destinado a lo que Tesla ya denomina internamente «Super Intelligence», al robot humanoide Optimus y al vehículo autónomo Cybercab. La compensación en acciones, que incluye el paquete retributivo del consejero delegado aprobado en 2025, alcanzó los 1.170 millones frente a los 663 millones del año anterior.

El resultado operativo cayó un 56% hasta 718 millones. La dirección mantiene su previsión de superar los 25.000 millones de inversión de capital para el conjunto del año, aunque a cierre de septiembre solo se habían ejecutado 13.010 millones: para cumplirla, el cuarto trimestre exigiría un desembolso superior a los 12.000 millones, más del doble de su mejor trimestre histórico.

El margen bruto automovilístico excluyendo créditos regulatorios, la métrica que más vigilan los analistas, se recuperó hasta el 18,1%, por encima del 16,3% del trimestre anterior y del 15,4% de 2025, gracias a una mejor mezcla regional y al empuje de las suscripciones al sistema de asistencia a la conducción. Tesla cerró el periodo con 45.400 millones en caja e inversiones, engordados por una ganancia no realizada de 288 millones en bitcóin, parcialmente compensada por una pérdida de 142 millones en su participación en SpaceX.

Software, camiones y el rumor de la fusión

Más allá de la cuenta de resultados, la carta a los inversores presumió de avances tecnológicos. La tasa de adhesión de FSD (Supervised) superó el 75% de las entregas nuevas en Norteamérica, su mercado más maduro, con un incremento secuencial cercano a 20 puntos porcentuales, y las suscripciones activas crecieron un 67% hasta 1,74 millones. La compañía sostiene que el sistema está tirando de la demanda: «Creemos que FSD impulsa la demanda en los mercados donde está disponible y seguimos trabajando con los reguladores para lograr su aprobación en otros».

Tesla también confirmó el arranque de la producción en volumen del Tesla Semi, cuya variante superior homologa 500 millas con 82.000 libras de peso bruto combinado y una eficiencia de 1,7 kWh por milla, un tercio de la energía que consume un diésel equivalente. La firma planea alcanzar 400 MW de capacidad de cómputo para entrenamiento de IA antes de que acabe el año y avanza en la construcción de la planta de semiconductores de Austin, cuyo equipamiento empezará a instalarse en 2027. En paralelo, la flota Robotaxi de Austin ya opera con Cybercab y acumula cerca de dos millones de millas sin supervisión.

El ruido corporativo no faltó. Durante la conferencia trimestral de SpaceX, Elon Musk calificó de «buena idea» una eventual fusión entre ambas compañías y confirmó que los consejos de administración han creado comités especiales para estudiarla. «Siento que estoy bailando entre minas», admitió Musk al responder sobre la operación, antes de añadir que la decisión final dependerá de los accionistas, con un umbral del 50% del capital que consideró «bastante exigente». El trimestre también dejó la demostración del renovado Roadster en Waco (Texas), con propulsores de gas frío suministrados por SpaceX.

El contexto competitivo aprieta: fabricantes chinos como BYD y Xiaomi ganan terreno en Asia y Europa con eléctricos asequibles, y la expiración del crédito fiscal federal de 7.500 dólares en septiembre de 2025 sigue pesando sobre el mercado estadounidense. Aun así, Tesla registró récords de ventas en Canadá, Japón, Taiwán y Australia.

La lectura estratégica es clara: Tesla ha dejado de comportarse como un fabricante de automóviles para operar como una plataforma de cómputo y robótica financiada con la caja del negocio de coches. Los márgenes actuales, sostenidos por software y servicios, son demasiado estrechos para el nivel de inversión comprometido. La pregunta que afrontará el mercado en los próximos trimestres no es cuánto crecerá el volumen de entregas, sino si la disciplina de capital logra acompañar a una ambición tecnológica que, por ahora, avanza mucho más rápido que los beneficios.

Fuentes y referencias