Electronic Arts ha confirmado el cierre de BioWare, el estudio responsable de sagas como Mass Effect, Dragon Age, Baldur’s Gate, Neverwinter Nights y Star Wars: Knights of the Old Republic, después de más de tres décadas de actividad. La noticia llegó por partida doble: un informe periodístico adelantó una ronda de despidos masivos en la compañía y, apenas unos minutos después, el propio estudio publicó un mensaje en redes sociales en el que confirmaba su desaparición y la cancelación del desarrollo temprano de la próxima entrega de Mass Effect.
- Cierre definitivo: BioWare cesa su actividad tras más de 30 años y clausura su oficina de Edmonton, en Canadá.
- Mass Effect, en el limbo: el equipo reducido que trabajaba en las primeras fases del nuevo juego deja de existir, y con él el proyecto.
- Recortes en EA: la reestructuración elimina unos 400 puestos de trabajo, cerca del 3% de la plantilla global, de los cuales alrededor de 50 corresponden a BioWare.
- Nuevo reparto de fuerzas: Respawn y DICE colaborarán en un proyecto conjunto, mientras la editora concentra su inversión en deportes, Apex Legends y sus licencias de Marvel y Star Wars.
«Más que un estudio»: la despedida de BioWare
El comunicado del equipo repasa su propia historia —Baldur’s Gate, Neverwinter Nights, Star Wars: Knights of the Old Republic, Dragon Age, Mass Effect y Anthem— antes de asumir el final:
«No hay nada fácil en escribir estas palabras. Nuestro foco ahora mismo está en nuestro increíblemente talentoso equipo, que puso el corazón en estos juegos, y en apoyarnos unos a otros durante esta transición. Lo que generaciones de BioWare construyeron juntas es algo que merece celebrarse y recordarse».
La nota también reconoce el papel de la comunidad: «Estos juegos se convirtieron en mucho más porque vosotros jugasteis, debatisteis vuestras decisiones, os enamorasteis de los personajes e hicisteis vuestros estos mundos».
400 despidos y la letra pequeña de la reestructuración
El anuncio del estudio llegó acompañado de un memorando interno firmado por Cam Weber, presidente y máximo responsable de estudios, y David Tinson, presidente y director de operaciones. En él se justifica el movimiento como una respuesta a un mercado que cambia más rápido que la estructura tradicional de la compañía: «Los jugadores tienen más opciones que nunca para su tiempo y atención, la competencia se está intensificando y algunas de nuestras mayores oportunidades de crecimiento están más allá de los mercados, plataformas y modelos de negocio donde EA ha sido tradicionalmente más fuerte».
La cifra oficial de afectados ronda los 400 empleados sobre una plantilla declarada de 14.500 personas. Sobre BioWare, los directivos fueron explícitos: «BioWare es un estudio legendario que ayudó a definir el género del rol, y no tomamos esta decisión a la ligera». La compañía adquirió el estudio en 2007 y ahora cierra su sede canadiense.
El trasfondo financiero es determinante. EA completó el pasado 4 de agosto su salida de bolsa mediante una compra apalancada de 55.000 millones de dólares respaldada por el fondo saudí Public Investment Fund, la firma estadounidense Silver Lake y Affinity Partners, el vehículo de inversión de Jared Kushner. La operación dejó a la editora con una deuda de unos 18.000 millones de dólares y el compromiso de recortar 700 millones en costes anuales, lo que ha derivado en varias tandas de ajustes.
Qué sobrevive y qué se queda por el camino
EA reordena su catálogo en tres prioridades declaradas —profundizar en sus franquicias principales, ampliar su alcance y transformar el negocio—. Battlefield 6 se describe como «un gran éxito», y habrá nuevas entregas de la saga. Además, Respawn y DICE unirán fuerzas en un futuro proyecto que la compañía no identificó y que distintas fuentes vinculan a un tercer Star Wars: Battlefront para Lucasfilm. Apex Legends recibirá nuevos modos multijugador, mientras siguen en marcha Marvel’s Iron Man y la próxima entrega de Star Wars Jedi, aunque con «menos proyectos simultáneos de gran escala».
En deportes se preparan dos anuncios: una experiencia de mundo abierto «social» para el equipo de fútbol americano bautizada como Project Gridiron y el regreso de Fight Night tras quince años de ausencia. En el área de estilo de vida, The Sims priorizará el Proyecto Evergreen y pausa el Proyecto Lotus, mientras Skate reduce su equipo para centrarse en una hoja de ruta más concreta.
El legado queda marcado por dos tropiezos: el fracaso financiero de Anthem en 2019 y una Dragon Age: The Veilguard que se reconvirtió de servicio en vivo a experiencia para un jugador y aun así no alcanzó las expectativas de ventas. El Mass Effect cancelado iba a situarse siglos después de los eventos de la tercera entrega y a regresar a la Vía Láctea original; ahora queda por ver qué ocurre con la serie de acción real que preparaba Amazon, cuyo coguionista Daniel Casey desmintió este año informaciones sobre reescrituras del guion.
El cierre de BioWare no es solo la pérdida de una marca: es la constatación de que una compra apalancada de 55.000 millones reordena prioridades creativas en cuestión de meses. Con menos proyectos simultáneos, más secuelas de bajo riesgo y equipos reducidos, EA apuesta por la rentabilidad predecible frente a la narrativa de autor que definió al estudio durante tres décadas. La pregunta que queda abierta no es si habrá otro Mass Effect, sino quién asumirá el riesgo de financiarlo.