La NHTSA reescribirá las normas de faros para frenar el deslumbramiento

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ha decidido desbloquear casi tres décadas de inmovilismo normativo en materia de iluminación. El 6 de octubre, el organismo estadounidense anunció su intención de reescribir el estándar federal FMVSS 108, la norma que rige los faros de todos los vehículos vendidos en el país, con un doble objetivo: permitir la llegada de tecnologías de iluminación más avanzadas y atacar el creciente problema del deslumbramiento en carretera.

El movimiento llega tras años de quejas de conductores y de advertencias del sector, que sostiene que las reglas se quedaron ancladas mientras la tecnología evolucionaba. La propia agencia admite que el reglamento necesita una actualización más que pendiente.

  • Modernización técnica: la revisión abarcará LED, sensores de anochecer, luces de carretera automáticas, fuentes de luz reemplazables y los ensayos de ópticas de plástico y lentes sustituibles.
  • Proceso participativo: se usará una negociación reglamentaria con hasta 18 representantes designados por el secretario de Transporte, Sean Duffy. Los comentarios públicos y las candidaturas deben presentarse antes del 9 de noviembre, bajo el expediente NHTSA-2026-1981.
  • El deslumbramiento, en el centro: además del brillo, se examinarán la altura y la orientación de los faros, y se buscará cierta armonización con los estándares internacionales.

Un estándar congelado desde 1997

El Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) recuerda que los requisitos federales de brillo mínimo y máximo de los faros no han cambiado de forma sustancial desde 1997. Ese desfase explica por qué tecnologías habituales en Europa o Japón llegan tarde, o directamente no llegan, al mercado estadounidense.

Hubo un intento de corrección: en 2022, la NHTSA emitió una regla final que autorizaba los sistemas de haz de conducción adaptativo, capaces de atenuar selectivamente las porciones del haz que apuntan a otros usuarios de la vía mientras mantienen iluminación adicional en el resto del trazado. Sin embargo, el marco estadounidense y el europeo siguen siendo tan distintos que muchos fabricantes ni siquiera implementan esa tecnología en el país.

Más luz no siempre es mejor

Los LED modernos generan mucha más luz que los antiguos halógenos y la popularidad creciente de camionetas y SUV de gran altura hace que sus faros queden casi a la altura de los ojos de quienes conducen turismos más bajos. De ahí que la revisión también mida la altura y la orientación de los faros, no solo su intensidad.

Las cifras matizan el debate. Un estudio del IIHS del año pasado concluyó que, entre 2015 y 2023, el deslumbramiento se citó como factor en solo uno o dos de cada 1.000 siniestros nocturnos registrados en 11 estados, y que la visibilidad insuficiente contribuye a muchos más choques. El mismo trabajo señala a los conductores mayores de 70 años como los más afectados. Una encuesta de AAA publicada en marzo ofrece la otra cara: el 60 % de los conductores considera el deslumbramiento un problema tras el anochecer; el 92 % de los afectados señala a los faros que llegan de frente como su principal preocupación y cerca de un tercio reporta molestias en los retrovisores. Algunos legisladores han pedido incluso un límite máximo federal de brillo.

Qué sigue y quién decide

La agencia quiere además acercar su marco a los estándares internacionales, sin que ello implique adoptar sin más la normativa europea de faros adaptativos.

«Los estándares actuales no permiten a los fabricantes desplegar las últimas tecnologías de iluminación que mejoran la seguridad, así que estamos reuniendo a expertos y actores clave para modernizar nuestras normas y abordar las posibles causas del deslumbramiento», afirmó el administrador de la NHTSA, Jonathan Morrison. «Este enfoque colaborativo nos permitirá actualizar regulaciones obsoletas, fomentar la innovación y mantener a todos más seguros en nuestras carreteras.»

La vía elegida es la negociación reglamentaria, que no se empleaba en este ámbito desde hacía más de un cuarto de siglo. No hay fecha de finalización prevista y el anuncio no activa nuevas obligaciones de forma inmediata: por ahora, lo que está en juego es qué entra en el temario de la revisión.

El resultado dependerá de las normas que finalmente emerjan de ese comité. Si la NHTSA acierta en el equilibrio, los conductores podrían acceder a sistemas de iluminación más capaces, que iluminen más tramo de vía sin castigar a quienes vienen de frente. Si el proceso se dilata o se politiza, Estados Unidos seguirá acumulando un retraso regulatorio que ya arrastra desde hace casi 30 años.

Fuentes y referencias