Japón lanza MMX: la ambiciosa misión que traerá muestras de Fobos a la Tierra

Japón ya tiene rumbo a Marte. La agencia espacial nipona JAXA lanzó este lunes la misión Martian Moons eXploration (MMX), un proyecto valorado en 578 millones de dólares —otras estimaciones difundidas en la cobertura internacional lo sitúan en 350 millones— que buscará posarse sobre Fobos, la mayor de las lunas marcianas, y traer a la Tierra muestras de su superficie. Si todo marcha según lo previsto, sería la primera nave que regresa al planeta desde el sistema de Marte y la primera en devolver material de una luna ajena a la nuestra.

El despegue se produjo a las 15:41 hora del este de EE. UU. del lunes (4:41 de la madrugada del martes en Japón) desde el Centro Espacial Tanegashima, en la prefectura de Kagoshima, a bordo de un cohete H3 que estrenó la configuración más potente de su historia.

  • Lanzamiento histórico: décimo vuelo del H3, que empleó cuatro propulsores sólidos adicionales y una cofia alargada para transportar la carga interplanetaria más pesada que Japón ha enviado jamás.
  • Objetivo científico: determinar si Fobos y Deimos son restos de un impacto gigantesco contra Marte o asteroides capturados por su gravedad, una disputa abierta desde hace décadas.
  • Calendario: llegada al sistema marciano en agosto de 2027, despliegue del rover franco-alemán IDEFIX a finales de 2028 o principios de 2029, dos tomas de muestra y regreso de la cápsula a Australia en 2031.

Un H3 en su versión más exigente

El vector, de 63 metros de altura, es fruto del desarrollo conjunto de JAXA y Mitsubishi Heavy Industries. Para esta misión incorporó cuatro aceleradores de propergol sólido que se separaron por parejas justo antes de cumplirse los dos minutos de vuelo; la cofia se liberó apenas veinte segundos después, exponiendo la sonda al vacío. La primera etapa, impulsada por dos motores LE-9 que queman hidrógeno y oxígeno líquidos, genera un empuje combinado de 1.471 kilonewtons.

Tras el apagado del primer tramo y la separación, la segunda etapa encendió su motor durante unos 5,5 minutos. Más tarde ejecutó una segunda ignición de inyección transmarciana, de casi seis minutos y medio, que elevó la velocidad máxima de la sonda hasta unos 38.858 km/h. MMX quedó liberada de forma autónoma 71 minutos después del despegue, con un peso aproximado de 4.500 kilos.

Tres años orbitando Fobos

El viaje interplanetario durará cerca de diez meses. A su llegada, el módulo de propulsión frenará para situarse en una órbita casi satelital alrededor de Fobos, acompañando a la luna en su recorrido alrededor de Marte. Allí permanecerá unos tres años, estudiando un cuerpo de apenas 22 kilómetros de diámetro, dominado por el cráter Stickney, de casi 10 kilómetros de ancho y que ocupa cerca de la mitad de su superficie.

La nave lleva dos cámaras Super Hi-Vision capaces de capturar imágenes en 4K y 8K, además de instrumentos aportados por la NASA, la Agencia Espacial Europea, el CNES francés y el DLR alemán. El rover IDEFIX, de unos 25 kilos, carece de retrocohetes: como la gravedad de Fobos es mil veces menor que la terrestre, descenderá rebotando y volcará hasta detenerse, con un sistema que le permite enderezarse y continuar su exploración con cámaras, un láser para identificar minerales y sensores térmicos del suelo.

Después de cartografiar posibles zonas de aterrizaje, la nave madre tocará el suelo en una o dos ocasiones para recoger muestras con dos dispositivos, uno de JAXA y otro de la NASA. El requisito mínimo son 10 gramos de material. Posteriormente sobrevolará Deimos, de solo 14 kilómetros de diámetro, partirá en noviembre de 2030 y entregará la cápsula en Australia en 2031.

El enigma de dos lunas que no deberían existir

Fobos y Deimos fueron descubiertos en 1877 por el astrónomo Asaph Hall, que los bautizó con los nombres de los hijos mitológicos del dios Marte: el miedo y el espanto. Sus órbitas casi circulares y ecuatoriales sugieren un origen por impacto, similar al de la Luna terrestre; su forma irregular y su composición apuntan, en cambio, a asteroides atrapados.

«Uno de los interrogantes más intrigantes sobre Fobos y Deimos es simplemente por qué estas dos pequeñas lunas están ahí en primer lugar», señala Thomas Statler, responsable de la supervisión de dos instrumentos de la NASA a bordo de MMX, quien añade que la misión será «la primera nave espacial que regrese a la Tierra desde el sistema marciano».

Daniel Glavin, científico del centro Goddard de la NASA y partícipe del proyecto, lo describe como uno de los grandes misterios pendientes de la formación del sistema solar. Su colega Abigail Fraeman, del Jet Propulsion Laboratory, resume el desconcierto: «No deberían existir, pero existen», y advierte de que «ninguno de nuestros datos encaja correctamente con ninguna de las dos hipótesis».

El valor del retorno va más allá de las lunas. Si las muestras contienen fragmentos de Marte, Japón podría adelantarse a China en la carrera por traer material marciano a los laboratorios terrestres. Además, el análisis de Fobos permitirá evaluar su utilidad como base de operaciones para futuros astronautas y ofrecerá pistas sobre la historia geológica del planeta rojo. Con MMX, la exploración del sistema marciano entra en una fase en la que el análisis directo de materia extraterrestre, y no solo la observación remota, marcará la diferencia.

Fuentes y referencias