Disney puja 20 millones por los activos de Character.AI tras su quiebra

La startup de chatbots Character.AI ha solicitado la protección del Capítulo 11 de la ley de bancarrotas de Estados Unidos ante el tribunal federal de Delaware, con el objetivo declarado de facilitar una venta que maximice el valor de sus activos. El dato que ha sacudido al sector es el nombre del primer postor: Disney, la misma compañía que hace un año acusaba públicamente a la plataforma de apropiarse de sus personajes y de perjudicar a los menores. La operación, valorada en 20 millones de dólares, marca un giro notable en la estrategia del gigante del entretenimiento hacia la inteligencia artificial.

  • Puja inicial: Disney Worldwide Services se compromete a pagar 20 millones de dólares por una licencia perpetua y no exclusiva de parte de la propiedad intelectual y de ciertas reclamaciones de Character.AI.
  • Venta supervisada: la compañía espera cerrar la subasta a finales de noviembre o principios de diciembre, y la plataforma seguirá operativa durante todo el proceso.
  • Talento incluido: Disney fichó el mes pasado a Karandeep Anand, ex consejero delegado de Character.AI, como su primer director de tecnología, y ex empleados de la startup prestarán servicios de transición.
  • Presión legal: la empresa arrastra demandas en Kentucky y Pensilvania, además de una deuda superior a 4 millones de dólares con Google, su mayor acreedor.

El mecanismo del postor de referencia

La figura que articula la operación es la del stalking horse, el postor de referencia que fija el precio mínimo de una subasta concursal. Disney Worldwide Services, filial del grupo, ha aceptado ese papel para hacerse con una licencia perpetua y no exclusiva de determinada propiedad intelectual y de ciertas reclamaciones de la compañía. Su oferta no es definitiva: queda sujeta a ofertas superiores y puede ser superada por terceros, aunque conserva derechos como el de igualar la mejor propuesta.

El acuerdo se alcanzó antes de la presentación del concurso y contempla que Disney aporte recursos durante un periodo de transición. Esa asistencia se apoyará en el personal que la empresa de medios ya ha incorporado procedente de la startup, y según los documentos judiciales servirá para que la plataforma siga funcionando de forma segura durante un tiempo limitado mientras avanza la venta.

La jugada encaja con el viraje tecnológico de Disney. Su nuevo consejero delegado, Josh D’Amaro, quien sustituyó a Bob Iger al frente de la compañía este año con el objetivo declarado de reforzar las capacidades técnicas y de inteligencia artificial del grupo, fichó como director de tecnología a Karandeep Anand, ex máximo responsable de Character.AI, que reporta directamente a él. D’Amaro conocía de cerca la tecnología interactiva por su etapa al frente de la división de experiencias, que incluye los parques temáticos.

No es el primer intento de Disney en este terreno. Durante la etapa final de Iger, la compañía anunció un acuerdo con OpenAI para licenciar personajes y utilizarlos en el generador de vídeo Sora, acompañado de una inversión de 1.000 millones de dólares. La operación se deshizo dos meses después, cuando OpenAI cerró Sora en medio de un aluvión de denuncias por presunta vulneración de derechos de autor.

De la carta de cese y desista a la puja millonaria

El historial de Character.AI explica la sorpresa. En septiembre de 2025, Disney envió una contundente carta de cese y desista en la que acusaba a la tecnológica de emplear sus personajes «de un modo que podría dañar su marca a largo plazo». La plataforma, que permite generar y conversar con avatares de inteligencia artificial, había construido buena parte de su atractivo sobre recreaciones de personajes sin licencia.

Fundada en 2021 por dos ex ingenieros de Google, Noam Shazeer y Daniel De Freitas, la compañía alcanzó gran notoriedad antes de que su modelo de negocio se volviera insostenible. En 2024, Google firmó un acuerdo de licencia no exclusiva sobre su tecnología de modelos de lenguaje y recuperó a sus fundadores; Shazeer dejó la compañía el pasado junio para incorporarse a OpenAI. En los documentos del concurso, Character Technologies declara activos y pasivos estimados de entre 50 y 100 millones de dólares.

El frente legal ha pesado tanto como el económico. La empresa cerró un acuerdo con la madre de un adolescente de 14 años de Florida que se quitó la vida tras supuestamente recibir ánimos del chatbot, y afronta procesos impulsados por Kentucky y Pensilvania, donde se le reprocha haber incentivado la autolesión o haberse hecho pasar por profesionales médicos.

Un futuro condicionado por el mejor postor

La dirección sostiene que el proceso concursal es la mejor vía disponible. Su consejero delegado, Colin Adams, lo expresó sin ambigüedades:

«Después de una revisión exhaustiva de las alternativas disponibles, el consejo determinó que este proceso de venta supervisado por el tribunal ofrece a la compañía la mejor oportunidad de maximizar el valor para todos los implicados. Mientras navegamos este proceso, mantener una experiencia segura y atractiva para nuestra comunidad de Character.ai sigue siendo una prioridad absoluta.»

La compañía insiste en que el servicio continuará con mínimas interrupciones, aunque advierte de que podría acabar siendo liquidado si no encuentra comprador. En paralelo, ha intentado diversificar su negocio con microdramas protagonizados por personajes nativos de la plataforma.

El desenlace de la subasta definirá algo más que el destino de una startup: mostrará si las grandes empresas de entretenimiento prefieren litigar contra la inteligencia artificial generativa o comprar sus restos tecnológicos para integrarlos en sus propias plataformas. Disney, que también ha seleccionado a varias firmas de IA para su programa Accelerator de 2026, parece haber elegido la segunda vía.

Fuentes y referencias