Ucrania golpea tres centros de datos de Yandex: la guerra digital que Rusia no previó

La guerra de los centros de datos ha cambiado de bando. Tras semanas de ataques rusos contra infraestructuras digitales ucranianas, una oleada de drones ucranianos ha dejado fuera de servicio tres de los mayores centros de datos de Yandex, el gigante tecnológico ruso, y ha provocado apagones masivos en los servicios digitales de los que dependen millones de personas. Comentaristas prorrusos admiten ahora que Moscú no estaba preparada para la contienda que ella misma inició.

  • Tres instalaciones golpeadas: Ucrania alcanzó centros de datos de Yandex en Sasovo, Kaluga y Vladimir entre el 8 y el 11 de octubre.
  • Servicios caídos: Yandex Pay, Mail, Disk y Go sufrieron interrupciones, y el apagón se extendió a clientes de su nube y a usuarios de varios países.
  • Tráfico automatizado en picado: Las peticiones automatizadas desde la red de Yandex cayeron hasta un 94%, un descenso que Volodymyr Zelensky vinculó a los bots rusos.

Tres instalaciones estratégicas, fuera de combate

Los golpes se sucedieron en apenas cuatro días. En la madrugada del 8 de octubre fue alcanzado el centro de datos de Sasovo, en la región de Riazán, al sureste de Moscú. Al día siguiente, el turno fue para la instalación de la región de Kaluga, al suroeste de la capital, y el domingo 11 de octubre un tercer ataque obligó a apagar por completo el centro de Vladimir, al este de Moscú. En total, Ucrania ha golpeado tres de los seis centros de datos que la compañía opera en Rusia.

Yandex confirmó los daños: las operaciones en Sasovo quedaron “completamente detenidas”, parte de la infraestructura de Kaluga quedó inhabilitada y varios módulos de Vladimir fueron destruidos. Las autoridades regionales informaron de nueve heridos en Kaluga y de unos 1.600 clientes sin electricidad en Vladimir. El impacto va más allá del daño físico: Sasovo alberga dos de los tres supercomputadores de Yandex, empleados, entre otras cosas, para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, y cuyo estado sigue sin aclararse.

El efecto dominó sobre los servicios digitales

Yandex opera en Rusia como un ecosistema casi omnipresente: buscador, correo, mapas, pagos, almacenamiento en la nube, taxis y reparto de comida. Los ataques se tradujeron de inmediato en interrupciones en servicios como Mail, Pay, Disk y Go, y también afectaron a empresas que alojan sus operaciones en Yandex Cloud, una plataforma con más de 64.000 clientes. Algunos usuarios denunciaron que sus fondos habían quedado bloqueados en Yandex Pay; la empresa insistió en que el dinero estaba a salvo, aunque no pudo precisar cuándo volvería la normalidad.

Las interrupciones cruzaron fronteras: se reportaron problemas en Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Armenia, Bielorrusia y Serbia. Yandex llegó a recomendar a los conductores que usaran Google Maps o Waze mientras reparaba sus servidores, restringió las descargas de Yandex Disk y trasladó datos y servicios a proveedores externos como VK Cloud, Selectel y K2Cloud. La compañía añadió además una cláusula de fuerza mayor a su acuerdo de usuario.

El coste económico es notable. Las acciones de Yandex cayeron más del 7,6% en la Bolsa de Moscú y fuentes internas citadas por medios rusos calculan que reponer el equipo dañado llevará unos seis meses y obligará a comprar en “el mercado más caro de los últimos años”. “Las cosas van mal. No creo que salgamos de esta noche sin pérdidas”, admitió una de esas fuentes. Otros operadores de centros de datos ya están adquiriendo equipos antidrón, un gasto que podría encarecer aún más sus servicios.

Del tráfico automatizado a la política europea

El apagón tuvo una consecuencia inesperada: el tráfico automatizado procedente de la red de Yandex se desplomó. Según los datos de Cloudflare Radar, las peticiones HTTP automatizadas originadas en su red cayeron en picado tras el 8 de octubre y rozaron el cero el día 11: a las 02:00 UTC representaban apenas el 0,3% del máximo del gráfico, frente al 88,2% de una semana antes. La caída equivale a un 94% respecto a la media de la segunda quincena de septiembre, aunque estos registros incluyen también tráfico legítimo, como rastreadores de buscadores.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, vinculó ese desplome con una menor actividad de bots rusos en redes sociales. “Cuando empezamos a responder a la operación de Rusia contra nuestros centros de datos y cuando nuestros ataques alcanzaron los centros de datos de Yandex, de repente se respiró un poco mejor en muchas plataformas sociales”, declaró en el Foro de Seguridad de Varsovia. “Mucha gente lo notó: había menos odio, menos división y menos provocaciones porque había menos bots”.

La caída alimentó especulaciones en Europa y Estados Unidos sobre cuánto del debate político en redes podría estar impulsado desde Rusia. En Alemania se habló de un descenso de la actividad relacionada con Alternativa para Alemania (AfD); el eurodiputado checo Tomáš Zdechovský preguntó si ambos hechos estaban conectados, y en Reino Unido se reportaron patrones similares en torno a Reform UK. En Estados Unidos, usuarios de X describieron menos respuestas automatizadas, y figuras como Laura Loomer, Garry Kasparov y Michael McFaul se sumaron al debate a semanas de las elecciones legislativas de noviembre.

Los centros de datos se han convertido en un objetivo militar de pleno derecho. Los ataques responden a una estrategia más amplia para estrangular la economía rusa, pero también exponen la fragilidad de un modelo digital muy centralizado: cuando falla una pieza, falla todo un país. Los bombardeos previos de Irán contra instalaciones en Baréin y Emiratos Árabes Unidos ya anticiparon esta tendencia. “La guerra moderna ya no distingue entre objetivos militares e infraestructura comercial”, advirtió un analista del sector. La pregunta ya no es si los centros de datos serán atacados, sino cuánta capacidad de servicio están dispuestos a sacrificar Gobiernos y empresas cuando eso ocurra.

Fuentes y referencias