La Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC) ha enviado una advertencia formal a Holtec International, la compañía que intenta reabrir el reactor de la central de Palisades, en Míchigan, después de que una inspección detectara un «ambiente laboral gélido» que lleva a parte de la plantilla a evitar denunciar problemas de seguridad por miedo a represalias. El aviso llega en un momento delicado: el proyecto es la pieza más visible del impulso político y empresarial para reactivar la energía nuclear en el país y responder a la enorme demanda eléctrica de los centros de datos de inteligencia artificial.
- Advertencia regulatoria: el NRC identificó un «ambiente laboral gélido» en los departamentos de cadena de suministro y garantía de calidad de Palisades.
- Incidentes encadenados: un ensamblaje de combustible se inclinó 30 grados durante la recarga y un trabajador cayó a la cavidad del reactor, sin lesiones graves.
- Presión por acelerar: el reinicio pretende convertir a Palisades en la primera central nuclear estadounidense desmantelada que vuelve a operar, con un contrato que exige vender electricidad antes del 1 de marzo de 2027.
Un reinicio histórico con el calendario en contra
Palisades, situada en Covert, a orillas del lago Míchigan, entró en funcionamiento en 1971 y fue desconectada de la red en 2022, cuando se planificaba su desmantelamiento definitivo. Holtec International compró la instalación y cambió de rumbo: en lugar de cerrarla, decidió devolverla a la vida. Si lo consigue, será la primera planta nuclear estadounidense clausurada que retoma la producción eléctrica. El camino, sin embargo, ha estado plagado de contratiempos: las inspecciones revelaron unas 1.400 tuberías de generadores de vapor agrietadas que debían repararse, y los problemas técnicos han retrasado el calendario aproximadamente un año.
A ello se suman episodios de seguridad. En febrero, trabajadores de distintas áreas de la planta estuvieron expuestos a niveles excesivos de radiación; en julio, empleados de los departamentos de cadena de suministro y garantía de calidad declararon a los inspectores que dudaban a la hora de plantear sus preocupaciones a sus superiores. El NRC concluyó después que, aunque Palisades mantiene en general un entorno laboral consciente de la seguridad, esa cultura se había deteriorado en esas dos áreas concretas.
«Los empleados de estos dos departamentos dudan a la hora de plantear preocupaciones de seguridad por todas las vías disponibles sin temor a represalias», señaló el regulador.
Patrick O’Brien, director de asuntos gubernamentales y comunicación de Holtec, aseguró que la empresa está «tomando medidas para abordar estos problemas» y que continuará trabajando para mantener y reforzar un entorno laboral saludable en materia de seguridad.
El ensamblaje de combustible que se inclinó 30 grados
El episodio más delicado ocurrió en agosto, cuando los operarios comenzaron a cargar combustible en el reactor. Uno de los ensamblajes quedó inclinado 30 grados y no pudo retirarse con el equipo convencional. Holtec diseñó entonces un dispositivo propio, bautizado como «Fuel Movement Device», con ingeniería realizada en Nueva Jersey y fabricación en Pittsburgh: la herramienta levantó el ensamblaje del interior de la vasija y lo depositó en una cápsula de transferencia, que después se cerró y se trasladó a la piscina de combustible gastado.
Los residentes de la zona se opusieron al plan, argumentando que se trataba de un método no probado. La empresa defendió que la cápsula impediría cualquier fuga radiactiva y el NRC autorizó la operación. La retirada se completó sin incidentes y sin liberación de radiación, según el regulador.
«Cuando nos encontramos con un desafío, lo que importa es cómo respondemos. Nuestro equipo abordó esta recuperación con el mismo compromiso con la seguridad, el rigor técnico y el trabajo en equipo que ha guiado nuestra labor a lo largo de todo el reinicio», afirmó Fadi Diya, director nuclear de Holtec International.
Con el ensamblaje fuera del reactor, la compañía puede reanudar la carga de combustible. Holtec ya no ofrece una fecha concreta y se limita a señalar que Palisades volverá a operar cuando concluyan todos los trabajos requeridos y se cumplan los estándares federales y del sector. Su contrato, eso sí, incluye el compromiso de vender electricidad antes del 1 de marzo de 2027. La empresa y el NRC siguen investigando por qué se inclinó el ensamblaje.
Presión política, demandas de IA y sombras judiciales
El escrutinio no solo es técnico. Arnie Gundersen, ingeniero nuclear y asesor de la organización ambientalista Don’t Waste Michigan, ha elevado sus objeciones al senador demócrata Edward Markey, crítico histórico del sector. En su carta al legislador sostiene que «reiniciar el reactor de Palisades, con 55 años de antigüedad, es inseguro» y califica a Holtec de «novato sin experiencia operativa nuclear» al que se ha confiado «un proyecto increíblemente complejo, nunca antes intentado». Gundersen también afirmó que en las últimas cuatro semanas la planta perdió el control de un bulto de combustible, que nueve de los 15 operadores de reactor con licencia suspendieron su examen y que más de la mitad del personal de garantía de calidad y compras teme ser despedido si plantea sus dudas.
El físico nuclear Edwin Lyman, director de seguridad de energía nuclear de la Union of Concerned Scientists, describió los problemas como «posiblemente indicativos de un patrón de mala gestión y desatención a las preocupaciones de seguridad» o, en el peor de los casos, de anteponer un reinicio rápido a la seguridad. Holtec rechaza esa lectura y sostiene que prioriza la seguridad incluso cuando ello retrasa la operación. La gobernadora demócrata de Míchigan, Gretchen Whitmer, ha elogiado públicamente los esfuerzos de reinicio y no ha mostrado intención de cambiar de postura.
A las dudas regulatorias se añade un frente judicial: un jurado de Nueva Jersey determinó que la compañía violó las leyes de protección de denunciantes al despedir a su antiguo director financiero, quien afirmó haberse negado a hacer declaraciones sobre Holtec que consideraba engañosas. La empresa mostró su desacuerdo con el veredicto y anunció que recurrirá.
El caso de Palisades condensa la tensión que definirá la próxima década energética: la urgencia por alimentar la infraestructura de inteligencia artificial choca con la lentitud inherente a la seguridad nuclear. Mientras el regulador estadounidense trabaja en paralelo en vías de licenciamiento más rápidas para nuevos reactores, cada incidente en una planta emblemática como esta alimenta el debate sobre si la velocidad del calendario político puede convivir con una cultura de seguridad sólida. La respuesta llegará, previsiblemente, antes de marzo de 2027.