SpaceX rechaza contratos militares y PLD Space ultima su cohete Miura 5

La industria del lanzamiento espacial afronta una semana de reacomodos. SpaceX dijo «gracias, pero no» a tres contratos de lanzamiento militar que la Fuerza Espacial de Estados Unidos le había ofrecido, una negativa poco frecuente para el principal proveedor de cohetes del país. En paralelo, un panel de seguridad de la NASA advirtió que Starship podría necesitar hasta 22 reabastecimientos en órbita para sostener un alunizaje, y la española PLD Space confirmó que su cohete Miura 5 afronta la fase de integración final de cara a su vuelo inaugural.

  • SpaceX declina carga militar: la compañía rechazó tres contratos de lanzamiento de seguridad nacional ofrecidos por la Fuerza Espacial estadounidense.
  • Starship y el cuello de botella del combustible: un panel de seguridad de la NASA estima que un alunizaje podría exigir hasta 22 reabastecimientos en órbita.
  • Miura 5, casi listo: PLD Space ya ha fabricado tres unidades del cohete y apunta a un primer vuelo antes de mediados de 2027.

El negocio militar cambia de manos

La negativa de SpaceX llega en un momento delicado para el manifiesto de seguridad nacional de Estados Unidos. El 21 de octubre, el comandante de Space Systems Command, el teniente general Philip Garrant, detalló en una sesión informativa con la industria una reorganización que transfiere seis misiones de seguridad nacional de United Launch Alliance (ULA) a SpaceX.

El motivo es la parálisis de Vulcan Centaur, el cohete de ULA, que permanece en tierra desde el 12 de febrero de 2026. En la misión USSF-87, el vehículo alcanzó la órbita, pero uno de sus propulsores sólidos GEM 63XL, fabricados por Northrop Grumman, sufrió un fallo visible de tobera poco después del despegue. Se trataba de la segunda irregularidad de este tipo en cuatro vuelos, tras una observación similar durante la demostración Cert-2 a finales de 2024, lo que llevó a suspender temporalmente el uso de la cohete para cargas de defensa.

Lejos de cancelar los contratos, el Ejército del Aire recurrió a su mecanismo de intercambio de misiones: las cargas más urgentes pasan a los Falcon 9 y Falcon Heavy, mientras ULA conserva sus contratos y volará los objetivos más lejanos cuando Vulcan recupere la certificación. Garrant expresó su confianza en la vuelta al servicio del cohete, pero no fijó fecha ni adelantó conclusiones del informe de investigación conjunto entre la Fuerza Aérea y la industria. ULA y Northrop Grumman siguen con análisis estructurales y pruebas de encendido para verificar la integridad de las toberas.

Starship y la aritmética del repostaje orbital

En el ámbito civil, la advertencia del panel de seguridad de la NASA coloca el foco sobre una de las incógnitas técnicas del programa lunar: la cadena de reabastecimiento en órbita. Según esa evaluación, sostener un alunizaje con Starship podría requerir hasta 22 repostajes de propelente desde tanques cisterna lanzados por separado.

La cifra transforma cada misión lunar en una operación de cadencias: no basta con un vehículo capaz de llegar a la Luna, sino con un sistema logístico que encadene decenas de lanzamientos en ventanas ajustadas, con transferencia criogénica en órbita y una tolerancia mínima al error. Cualquier retraso meteorológico o fallo de un tanquero arrastra al conjunto de la arquitectura, un riesgo que los paneles de seguridad subrayan antes de comprometer fechas de alunizaje.

España aprieta el paso con el Miura 5

Mientras tanto, Europa suma un actor relevante. Raúl Torres, consejero delegado de PLD Space, explicó en una actualización de programa del 19 de octubre que el Miura 5 afronta la integración final y que la compañía ya ha fabricado tres ejemplares del cohete. Dos de ellos no volarán, sino que se destinan a cualificar elementos clave de los sistemas.

El objetivo declarado es un primer vuelo del vehículo de carga ligera antes de mediados de 2027, un hito que convertiría a España en uno de los pocos países con capacidad de acceso autónomo al espacio y daría a Europa un vector adicional para satélites pequeños, un segmento donde la demanda comercial crece más rápido que la oferta institucional.

Las tres noticias dibujan un sector en reconfiguración: un gigante estadounidense que selecciona qué misiones acepta, una arquitectura lunar cuya viabilidad depende de la logística de combustible y un operador europeo que se acerca a su primer despegue. La próxima temporada de lanzamientos medirá no solo la calidad técnica de cada vehículo, sino la solidez de sus cadenas de suministro y de sus decisiones comerciales, el verdadero terreno donde se decidirá quién ocupa cada órbita.

Fuentes y referencias