Un chorro de tinta bajo el microscopio gana el Nikon Small World 2026

El fotógrafo experimental alemán Ole Bielfeldt, de 25 años, se ha alzado con el primer premio de la 52ª edición del certamen de fotomicrografía Nikon Small World con una imagen que convierte el interior de una impresora de inyección de tinta en un espectáculo casi alienígena: gotas de tinta depositándose sobre el papel, capturadas a través de un objetivo de microscopio. Su trabajo se impuso entre 1.802 candidaturas procedentes de 69 países.

El jurado no valoró únicamente el resultado estético, sino también la ingeniería casera que lo hizo posible. Bielfeldt no recurrió a inteligencia artificial ni a equipamiento de laboratorio costoso: desmontó el mecanismo de una impresora, trabajó en una habitación a oscuras y aprovechó un flash para congelar en el aire un fenómeno que dura milisegundos.

  • Ganador: Ole Bielfeldt, fotógrafo experimental de 25 años radicado en Colonia (Alemania), con una microfotografía de una impresora inyectando tinta sobre papel, tomada con un objetivo de 20X.
  • Método: modificó la impresora para que el papel se desplazara bajo un cabezal fijo, disparó en cuarto oscuro y usó el flash como obturador para detener las gotas en pleno vuelo.
  • Contexto: el segundo puesto fue para John-Oliver Dum, por una araña saltarina cubierta de polen, y el tercero para Kaelin Wulf y Rachel Flannery, por neuronas en un cerebro de ratón expandido. En paralelo, Nikon descalificó al ganador de su certamen de vídeo Small World in Motion por usar IA generativa.

Del ático de sus padres al primer premio

La relación de Bielfeldt con la fotomicrografía nació durante el confinamiento por la COVID-19, cuando encontró un microscopio antiguo en el ático de la casa familiar. Sin formación específica, ideó un adaptador con un tubo y algo de madera para acoplar el instrumento a la cámara de su padre y aprendió la técnica a base de prueba y error, fabricando sus propias herramientas según las necesitaba. Hoy documenta ese proceso en macrofying, la marca de fotografía y vídeo con la que muestra cómo objetos cotidianos se transforman al ser observados de cerca.

La curiosidad que le llevó al podio fue, precisamente, la mecánica interna de las impresoras de inyección de tinta: cómo un dispositivo doméstico coloca las gotas con semejante precisión.

«Me parecía muy interesante porque no sabía cómo funcionaba realmente. Era como magia y no lo entendía, pero ahora sí».

Cómo congelar una gota de tinta en pleno vuelo

El reto técnico era considerable. En los primeros intentos se topó con dos obstáculos: el cabezal de impresión se movía demasiado rápido para mantener enfocada una superficie tan pequeña, y las gotas viajaban a una velocidad superior a la del obturador de la cámara. La solución fue reconfigurar el equipo para que el papel avanzara por debajo de un cabezal inmóvil, montar un sistema de imagen de fabricación propia con un objetivo de microscopio y disparar en una sala sin luz, dejando que el destello congelara las gotas suspendidas en el aire. La técnica combina movimiento ultralento y apilamiento de imágenes.

«Pensé que necesitaría un equipo caro. Pero resultó que ya tenía todo lo que necesitaba».

El autor insiste en que sus imágenes no incorporan inteligencia artificial y se apoyan en procedimientos ópticos tradicionales, un detalle relevante en un certamen cada vez más atento a la manipulación digital.

Un palmarés marcado por el debate sobre la IA

El podio de 2026 se completó con el trabajo de John-Oliver Dum, que retrató una araña saltarina (Salticus scenicus) cubierta de polen, y con la imagen de Kaelin Wulf y Rachel Flannery, centrada en neuronas dentro de un cerebro de ratón expandido mediante microscopía de expansión y fluorescencia.

Desde Nikon Instruments, Eric Flem subrayó el valor conceptual de la fotografía ganadora.

«La imagen de Ole Bielfeldt encarna lo que hace tan poderoso a Nikon Small World: la intersección entre la imagen microscópica, el ingenio y el arte. Al usar un objetivo de microscopio de una forma distinta, transformó un objeto familiar en algo completamente nuevo y nunca antes visto».

«Es un recordatorio de que el microscopio no es solo una herramienta científica, sino también creativa, capaz de ampliar cómo vemos e imaginamos el mundo que nos rodea».

La edición ha quedado además marcada por la polémica: a mediados de octubre, la compañía anunció la descalificación del ganador del certamen de vídeo Small World in Motion tras concluir que el uso de IA generativa infringía las bases. El contraste entre ambos casos resulta difícil de ignorar.

El triunfo de Bielfeldt demuestra que la fotomicrografía ya no es territorio exclusivo de laboratorios equipados: un microscopio rescatado de un ático, un adaptador improvisado y una impresora desmontada bastan para producir imágenes que amplían el conocimiento de procesos industriales cotidianos. Al mismo tiempo, el episodio de la descalificación anticipa una tensión creciente en los certámenes científicos y fotográficos, obligados a definir con precisión qué se considera observación auténtica en una era de síntesis de imágenes. La transparencia metodológica, más que el equipo empleado, se perfila como el nuevo criterio de prestigio.

Fuentes y referencias