La vacuna de ARNm de Moderna y Merck reduce un 42% el riesgo de recaída del melanoma

La vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma que desarrollan Moderna y Merck redujo un 42% el riesgo de muerte o de reaparición del tumor frente al tratamiento estándar en un ensayo de fase 3, según los datos completos presentados en Madrid en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO). Es el primer resultado tardío convincente de una terapia oncológica individualizada basada en ARNm, la misma tecnología que impulsó las vacunas contra la covid-19.

  • Menos recaídas: el régimen combinado recortó un 42% el riesgo relativo de recaída o fallecimiento frente a Keytruda en monoterapia, con una mediana de seguimiento de 24,6 meses.
  • Control a distancia: el riesgo de que el tumor se extendiera a órganos distantes cayó un 38%, y el 82% de los vacunados seguía libre de enfermedad a los dos años, frente al 70% del grupo de control.
  • Reacción bursátil adversa: pese a los datos, Moderna llegó a caer cerca de un 25% y Merck alrededor de un 1%.

Una vacuna diseñada para un solo paciente

El fármaco, denominado intismeran autogene hasta que reciba un nombre comercial, no funciona como una vacuna convencional. Tras la extirpación quirúrgica del melanoma se secuencia una muestra del tumor para identificar sus mutaciones propias —los neoantígenos— y se fabrica una formulación de ARNm que enseña al sistema inmunitario a reconocer esas marcas. Se administra junto a Keytruda, el anticuerpo de Merck que ya cambió el tratamiento del melanoma desde 2014, en inyección intramuscular cada tres semanas hasta nueve dosis, mientras que el segundo se perfunde por vía intravenosa cada seis semanas durante cerca de un año.

“Es un refuerzo mucho más dirigido contra el tumor individual de cada paciente”, explicó Michael Postow, jefe del servicio de melanoma del Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

El ensayo incluyó a 1.136 pacientes tratados en fase adyuvante, es decir, después de la cirugía. La fabricación personalizada requiere hoy unas seis semanas, un plazo que la compañía confía en acortar.

Eficacia sólida, pero por debajo de lo esperado

Los datos confirman lo anunciado en agosto, cuando las empresas solo comunicaron que el ensayo había cumplido su objetivo principal en un análisis intermedio. Ahora se conoce el detalle: un 42% menos de riesgo relativo, algo por debajo del 44% observado en un ensayo de fase 2 más pequeño, cuyos resultados a cinco años mostraban una reducción cercana a la mitad del riesgo de recaída. Un análisis separado del estudio de fase 3 elevó la reducción al 58% en el periodo posterior al ciclo de seis meses de vacunación.

El perfil de tolerabilidad resultó manejable: más fiebre y dolor en el lugar de la inyección, y un 7% de abandonos por efectos adversos frente al 5% del grupo comparador.

“Hemos intentado con mucha fuerza. Ninguno de los ensayos que dirigí había mejorado lo que ofrecen los inhibidores de PD-1. Nos habíamos resignado a que eso era lo mejor que podíamos hacer. Y ahora vemos que podemos hacerlo mejor”, afirmó Hussein Tawbi, profesor de medicina en el MD Anderson Cancer Center e investigador del estudio.

Del entusiasmo clínico al escrutinio del mercado

Los resultados se filtraron en redes sociales el jueves, lo que llevó a ESMO a publicar los detalles antes de la presentación oficial y a las compañías a adelantar el anuncio. La reacción de los inversores fue dura: Moderna, cuyas acciones se habían multiplicado con creces durante el año, llegó a caer cerca de un 25%, mientras que Merck retrocedió alrededor de un 1%. Parte del mercado atribuyó el movimiento a unas expectativas desmedidas; otros analistas señalaron que el dato queda en la parte baja de lo esperado y supone un deterioro frente a la fase 2.

“Siempre creímos que la tecnología de ARNm podía permitir desarrollar tratamientos únicos para el tumor de cada paciente. Estos resultados marcan un momento decisivo para esa visión”, declaró Stéphane Bancel, consejero delegado de Moderna.

Las compañías ya conversan con las autoridades reguladoras para solicitar la aprobación y estudian la tecnología en cáncer de pulmón no microcítico, vejiga y células renales. Dean Li, presidente de Merck Research Laboratories, resumió la cautela: “Puedo soñar con construir una cabaña de troncos, pero tenemos algo de leña y acabamos de derribar un árbol. Derribar un árbol no te da una cabaña ni un pueblo”.

El caso deja una lección doble. En lo científico, el ARNm individualizado demuestra que se puede superar el techo que parecían imponer los inhibidores de PD-1, con una toxicidad añadida moderada. En lo industrial, el reto se desplaza a la logística: secuenciar, diseñar y fabricar una vacuna distinta para cada paciente en semanas y a escala comercial es un problema tan complejo como el biológico, y la supervivencia global sigue pendiente de confirmarse.

Fuentes y referencias