Starship intentará recuperar sus dos etapas y volar cada semana en 2027

SpaceX quiere cerrar el círculo de la reutilización orbital. Durante la llamada de resultados del tercer trimestre, la compañía confirmó que su próximo vuelo de Starship —el decimoquinto— intentará atrapar con los brazos mecánicos de la torre no solo al propulsor Super Heavy, sino también a la etapa superior. La maniobra, prevista para el próximo mes y pendiente de la aprobación regulatoria, persigue un hito que nadie ha logrado: recuperar por completo un vehículo de lanzamiento orbital.

  • Doble captura: por primera vez, SpaceX tratará de atrapar la nave y el propulsor en el mismo vuelo, algo que Musk describió como un hito tecnológico para la civilización.
  • Cadencia agresiva: tras el vuelo 15, la empresa planea pasar a lanzamientos semanales en la primera mitad de 2027 y a dos por semana en la segunda mitad.
  • El negocio ya no vive del cohete: de los 14.600 millones de dólares ingresados en el trimestre, solo 1.800 millones provinieron de la división de lanzamientos.

Doble captura: la prueba de fuego del vuelo 15

Starship acumula 14 vuelos de prueba. En tres de ellos, los brazos de la torre atraparon al Super Heavy en el aire; con la nave, SpaceX nunca lo ha intentado. La dificultad es mayor: la etapa superior viaja más alto, más lejos y más rápido que el propulsor, lo que complica la reentrada y el enganche.

El sistema completo ronda los 120 metros de altura y los 9 metros de diámetro, y se impulsa con motores Raptor que queman metano líquido y oxígeno líquido. A diferencia de Falcon 9 y Falcon Heavy —cuyos propulsores aterrizan en plataformas o buques y cuyas etapas superiores son desechables—, Starship está diseñado para regresar directamente a su torre de lanzamiento. El fundador Elon Musk y la presidenta y directora de operaciones, Gwynne Shotwell, presentaron en esa misma llamada nuevos objetivos de rendimiento para el vehículo.

«Será la primera vez que un vehículo de lanzamiento orbital se recupera por completo. La única forma en que podemos extender la conciencia más allá de la Tierra de manera sostenida es con un vehículo de lanzamiento orbital totalmente reutilizable. Creo que es un hito tecnológico profundo en la historia de la civilización y de la conciencia», afirmó Musk.

El directivo, no obstante, enfrió el optimismo: «El éxito no está garantizado en estos primeros vuelos, pero diría que es más probable que salga bien a que falle». Y añadió que, si no ocurre, existe «una corriente constante de intentos de vuelo hasta finales de este año y luego acelerando el próximo año».

Del vuelo 14 a la cadencia semanal

El precedente inmediato es el vuelo 14, realizado el 28 de septiembre. En esa misión, la nave alcanzó la órbita por primera vez y desplegó 26 satélites Starlink V3, los primeros de una constelación de banda ancha de nueva generación que llegará a unos 100.000 aparatos. El vuelo no estuvo exento de problemas: un motor Raptor se apagó de forma prematura durante el ascenso, lo que obligó a recortar la misión prevista de 10 horas y seis órbitas a unas tres horas y dos órbitas. El Super Heavy amerizó en el golfo de México y la etapa superior ejecutó un encendido de desorbitación y un descenso vertical en el Pacífico, al norte de Hawái. Ninguna de las dos piezas se recuperó.

La hoja de ruta que la compañía maneja a partir de ahí es ambiciosa: vuelos semanales en el primer semestre de 2027 y dos por semana en el segundo. Musk ha llegado a hablar de más de 10.000 lanzamientos anuales para 2030. Para sostener ese ritmo, la firma está construyendo la infraestructura necesaria para miles de despegues al año.

El negocio detrás: datos, Starlink y centros de datos en órbita

Los números del trimestre explican por qué la cadencia importa tanto. SpaceX registró ingresos de 14.600 millones de dólares, un 161 % más que los 5.600 millones del mismo periodo de 2025, y un beneficio neto de 4.400 millones, frente a unas pérdidas de 1.100 millones un año antes. Solo 1.800 millones procedieron de los lanzamientos: el grueso llegó de la conectividad de Starlink y de la inteligencia artificial, un segmento que en este trimestre facturó 7.560 millones y se convirtió en el mayor de la compañía.

La empresa se define cada vez más como una compañía de datos. Sus planes contemplan desplegar hasta 10 gigavatios de capacidad de cómputo en tierra en 2027, mientras su ambición de largo plazo pasa por llevar servicios de datos al espacio, primero con Starlink y después con la futura constelación de centros de datos bautizada como «Starmind».

«En resumen, lo que esto implica para los ingresos recurrentes anuales de SpaceX a finales de 2027 es algo entre 500.000 millones y un billón de dólares», sostuvo Musk.

La ecuación es sencilla: sin un cohete capaz de volver a volar en días, ni los satélites ni los centros de datos orbitales tienen sentido económico. De ahí que la captura completa del vehículo sea algo más que una demostración de ingeniería. Si el vuelo 15 sale bien, SpaceX habrá validado la pieza que sostiene todo su relato financiero; si falla, la compañía ya advirtió que tiene vuelos programados de sobra para intentarlo de nuevo. El verdadero examen no será la captura, sino la capacidad de convertirla en una operación rutinaria y semanal.

Fuentes y referencias