La industria de lanzamientos espaciales afronta una semana cargada de definiciones simultáneas: la revisión federal que podría multiplicar por 18 las operaciones de Starship en el sur de Texas, el primer cliente estadounidense de la india Skyroot Aerospace y el inminente despegue de una misión científica japonesa rumbo a las lunas de Marte.
- Starbase bajo la lupa: la FAA analiza un plan que elevaría el límite actual de 25 lanzamientos y 50 aterrizajes anuales hasta 456 lanzamientos y 912 aterrizajes.
- Skyroot suma un cliente de EE. UU.: Reflect Orbital, con sede en California, compró dos lanzamientos en cohetes Vikram para su proyecto de espejos orbitales.
- Starship mira a Florida: SpaceX volará primero desde Starbase antes de estrenar la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy.
- Rumbo a las lunas de Marte: la misión MMX de Japón partiría el lunes en un cohete H3 para visitar Fobos y Deimos.
La FAA estudia multiplicar por 18 las operaciones en Starbase
Los reguladores federales de aviación de Estados Unidos revisan una propuesta que permitiría cientos de lanzamientos y aterrizajes adicionales del cohete Starship cada año en Starbase, el complejo de SpaceX situado cerca de Brownsville, Texas. El plan contempla hasta 456 lanzamientos y 912 aterrizajes anuales, aproximadamente 18 veces el máximo vigente de 25 lanzamientos y 50 aterrizajes. Como el vehículo combina una etapa superior Starship y un propulsor Super Heavy, y se espera que ambas secciones regresen a tierra, el número de aterrizajes duplica al de despegues.
La expansión se divide en dos fases. La primera contempla 100 lanzamientos y 200 aterrizajes al año que podrían producirse “cualquier día o a cualquier hora de la semana”. La segunda escala hasta las 456 operaciones, restringidas a los días laborables, y según el aviso de la FAA “representa un programa maduro que lanza más de 100 veces al año”, que se implementaría en varios años. Los aterrizajes también podrían incluir naves lanzadas desde otros puntos, de modo que un Starship que despegue de Florida —o, con el tiempo, de Luisiana— pueda regresar a la base texana.
La agencia prepara un estudio ambiental y celebrará reuniones públicas en noviembre: dos presenciales el 17 en Texas Southmost College, una virtual el 18 y otra el 19 en el Port Isabel Event and Cultural Center. La legislación actual exige completar estas declaraciones en un plazo de dos años, pero el Ejecutivo ha pedido acelerar y recortar partes del proceso para proyectos espaciales comerciales. La FAA evalúa además eximir porciones de 13 leyes ambientales, incluidas las que protegen el aire, el agua, las especies en peligro y los mamíferos marinos. La decisión genera inquietud entre los defensores del entorno.
“La FAA debe aplicar todo el peso de la ley, incluida una evaluación de impacto ambiental programática exhaustiva, para evaluar las profundas consecuencias ambientales, sociales y regionales de convertir Boca Chica en un puerto espacial privado de alta frecuencia”, escribió Diane Teter, de Edinburg, en un comentario público.
En paralelo sigue abierto el intercambio de terrenos entre SpaceX y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU., que cambiaría 715 acres del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Bajo Río Grande por 683 acres propiedad de la empresa situados a unos 10 millas de distancia. El acuerdo se firmó el mes pasado y un juez federal rechazó la petición de grupos conservacionistas de frenarlo con una medida cautelar; el caso continúa pendiente. Antes, la FAA aprobó dos nuevas rutas de salida y una de regreso sobre el suroeste del país, y en julio autorizó un corredor de retorno sobre el Pacífico noroeste junto con zonas ampliadas de aterrizaje de emergencia frente a Hawái, Sudamérica y las islas Aleutianas.
Skyroot Aerospace capta a su primer cliente estadounidense
Reflect Orbital, la startup californiana que pretende ofrecer luz solar bajo demanda mediante espejos en el espacio, anunció la compra de dos lanzamientos a la firma india Skyroot Aerospace. Uno utilizará el cohete Vikram-1, que en julio se convirtió en el primer vehículo desarrollado por una empresa privada india en alcanzar la órbita; el otro volará en una versión mejorada bautizada Vikram-1U. El acuerdo representa un espaldarazo internacional para la compañía con sede en Hyderabad, que compite en un segmento dominado hasta ahora por operadores estadounidenses y europeos.
“¡Entusiasmados de asociarnos con Reflect Orbital, pioneros en una de las formas más innovadoras de aprovechar la tecnología espacial para desbloquear nuevas posibilidades aquí en la Tierra! Esperamos lanzar su visión de sol bajo demanda con cohetes de Skyroot”, escribió Pawan Chandana.
Starship: primero Texas, después Florida
SpaceX confirmó que realizará al menos un vuelo de prueba adicional de Starship desde Starbase antes de intentar el esperado debut desde la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy. La empresa no ha anunciado fechas objetivo, pero documentos de planificación provisional citan el 19 y el 30 de octubre como posibles fechas “no antes de” para los vuelos 15 y 16, ambas sin confirmación oficial. Según los reportes, Kathy Lueders, presidenta de Starbase, describió así el estado de la plataforma 39A:
“Hemos completado esencialmente gran parte de la construcción inicial de las estructuras y los sistemas necesarios para lanzar Starship, y estamos empezando a entrar en la fase de pruebas de aceptación y operativas previas a la activación”.
Ese paso marca la transición entre construir una plataforma y verificar que sus sistemas funcionan antes de colocar un cohete sobre ellos.
Cita marciana para cerrar el calendario
El lanzamiento más esperado de las próximas semanas es el de la misión japonesa Martian Moons Exploration (MMX), que podría despegar el lunes en un cohete H3. La nave visitará Fobos y Deimos, las dos lunas de aspecto asteroidal de Marte, desplegará un róver y recogerá muestras para traerlas a la Tierra en 2031.
El mensaje de fondo es que la capacidad de lanzamiento se ha convertido en el recurso estratégico del sector. SpaceX presiona para industrializar Starbase mientras diversifica sus operaciones hacia Florida; Skyroot demuestra que el mercado indio ya puede atraer clientes estadounidenses; y Japón se juega su prestigio científico en una misión de retorno de muestras. La tensión entre esa ambición y los límites ambientales y regulatorios del sur de Texas definirá no solo el ritmo de Starship, sino también la viabilidad de un modelo de puerto espacial de alta frecuencia que aún debe demostrar que puede convivir con su entorno.
Fuentes y referencias