Blue Origin amplía Florida con la meta de 150 lanzamientos de New Glenn al año

Blue Origin ha decidido apostar todo a su cohete New Glenn. La compañía anunció el viernes por la mañana una expansión de gran alcance de sus ya considerables instalaciones de lanzamiento en Florida, con un objetivo declarado: llegar a volar 150 cohetes al año desde ese complejo.

  • Más plataformas de lanzamiento: la empresa sumará dos rampas adicionales para el New Glenn a las dos que ya están en construcción en Cabo Cañaveral.
  • Producción a escala: una nueva planta de fabricación podrá producir hasta 150 etapas superiores para una variante más grande del New Glenn.
  • Recuperación e integración: Blue Origin adquirirá dos buques de aterrizaje adicionales para capturar y devolver la primera etapa —hoy solo tiene uno, el Jacklyn— y construirá junto a la Fuerza Espacial de Estados Unidos un centro de integración de clientes con cuatro bahías de carga.

Infraestructura diseñada para una cadencia industrial

La ampliación no se limita a las rampas de despegue. Blue Origin detalló que añadirá dos plataformas de lanzamiento para el New Glenn, que se sumarán a las dos ya en obras en Cabo Cañaveral. A esto se suma una fuerte inversión en una nueva planta de fabricación capaz de producir hasta 150 etapas superiores para una variante de mayor tamaño del vehículo. La compañía también planea adquirir dos buques de aterrizaje adicionales destinados a capturar y devolver la primera etapa del lanzador, que es reutilizable; actualmente dispone de una sola nave para esa tarea, bautizada Jacklyn. Por último, la empresa anunció un nuevo centro de integración de clientes, desarrollado en conjunto con la Fuerza Espacial estadounidense, que contará con cuatro bahías de carga para procesar varias misiones de forma simultánea.

La apuesta financiera de Jeff Bezos y el desafío a SpaceX

El respaldo detrás de estos planes es enorme. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, ha invertido unos 30.000 millones de dólares de su fortuna personal en Blue Origin desde que la creó en 2000, incluido un nuevo compromiso de 2.000 millones que forma parte de la primera ronda de financiación de la compañía con inversores externos. Esa ronda ya ha captado 10.000 millones de dólares y valora la empresa en aproximadamente 140.000 millones. La firma, que ronda los 15.000 empleados, generó alrededor de 800 millones de dólares en ingresos en 2025, espera alcanzar unos 1.400 millones este año y superar los 30.000 millones en 2030, según los documentos citados. Parte de ese crecimiento proyectado provendría de un negocio de comunicaciones satelitales que aún no ha puesto hardware en órbita, así como de una futura flota de satélites orientados a inteligencia artificial.

La operación se ha vuelto más austera: tras un recorte de personal significativo el año pasado, la empresa detuvo sus vuelos suborbitales de turismo. Su consejero delegado, Dave Limp, ha insistido en acelerar las misiones y el desarrollo técnico, con la vista puesta en clientes como la NASA. Pese a la competencia en todas sus líneas de negocio, el gran rival sigue siendo SpaceX, y la compañía confía en recortar distancia con los vehículos New Glenn.

«SpaceX va a tener éxito. Blue Origin va a tener éxito. Y hay alguna empresa por ahí que ni siquiera se ha fundado todavía y que también va a tener éxito», afirmó Bezos.

New Glenn, Marte y la presión competitiva

El New Glenn es un cohete de gran tamaño con una primera etapa reutilizable. Blue Origin lo ha volado en tres misiones, pero no lo ha lanzado desde que un vehículo explotó en una plataforma de Florida en mayo, un complejo que la empresa está reconstruyendo. En paralelo, la NASA seleccionó a Blue Origin para diseñar, construir, lanzar y operar la Red de Telecomunicaciones de Marte, un contrato de precio fijo valorado en 700 millones de dólares. La nave debe entregarse antes del 31 de diciembre de 2028 y entrar en operación a finales de 2030. A pesar de su nombre, la red inicial constará de un único orbitador que ofrecerá servicios de comunicaciones y navegación a futuras misiones robóticas, a una eventual campaña de retorno de muestras marcianas y a la futura exploración humana. La urgencia es real: los principales repetidores marcianos de la NASA son equipos con décadas de servicio, ya que Mars Odyssey se lanzó en 2001 y Mars Reconnaissance Orbiter en 2005.

El contrato no ha estado exento de polémica. Rocket Lab presentó una protesta ante la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos, argumentando que la adjudicación fue inconsistente con los criterios de elegibilidad fijados por el Congreso y calificando la revisión técnica de «punitiva», con conclusiones que consideró incorrectas. La agencia no ha divulgado las propuestas completas ni ha detallado cómo cada licitador cumplía las condiciones legales. Cabe recordar que Blue Origin lanzó en noviembre de 2025 las dos sondas Escapade a bordo del New Glenn, y se espera que lleguen a Marte en septiembre de 2027.

Con cuatro rampas, una cadena de fabricación de etapas superiores a escala y hasta tres buques de recuperación, la ambición de Blue Origin ya no se mide en misiones aisladas sino en cadencia industrial. El éxito de esta estrategia dependerá de que la compañía logre retomar los vuelos del New Glenn tras el incidente de mayo y de que su capacidad productiva acompañe el ritmo prometido. Si lo consigue, la pugna por el liderazgo del lanzamiento comercial y de la infraestructura en órbita entrará en una fase distinta, con un competidor capaz de disputar a SpaceX no solo contratos, sino también volumen de operaciones.

Fuentes y referencias