Rocket Lab retrasa otra vez el Neutron: su primer vuelo se va a 2027

Rocket Lab ha confirmado que el primer lanzamiento de su cohete Neutron no se producirá hasta 2027, después de detectar un problema durante la fabricación de las estructuras de composite de carbono de la primera etapa. El anuncio, realizado el 14 de octubre, supone la confirmación pública de lo que buena parte del sector espacial ya daba por hecho: el calendario que la compañía mantenía apenas unos meses antes era inalcanzable.

  • Nuevo calendario: el vuelo inaugural de Neutron se sitúa en algún momento de 2027, y no en la parte inicial del año. Rocket Lab espera completar las pruebas de los componentes problemáticos antes de que termine el primer trimestre de 2027 y solo entonces fijará una fecha concreta.
  • Causa técnica: la compañía halló huecos —espacios vacíos— dentro de las capas de material compuesto del domo delantero del tanque de propelente de la primera etapa, un defecto que reduce los márgenes de seguridad estructural.
  • Impacto financiero: las acciones de Rocket Lab cayeron desde unos 63 dólares hasta cerca de 53 dólares en las operaciones posteriores al cierre del mercado tras conocerse la noticia.

Huecos en el composite: el origen del retraso

El problema se remonta a un tanque de primera etapa que no superó la calificación por un procesado realizado por un proveedor externo. Rocket Lab trasladó esa fase a sus propios procesos internos y todo pareció avanzar con normalidad hasta que, en palabras del consejero delegado Peter Beck, la empresa identificó un problema en el proceso de fabricación del domo del propelente.

Durante las inspecciones de un domo delantero recién fabricado, los ingenieros encontraron pequeñas burbujas de aire, conocidas como voids, atrapadas entre las capas del material compuesto. La compañía rastreó el origen hasta cambios en el proceso de fabricación aplicados a secciones más gruesas de composite. Según Beck, esos defectos no implican necesariamente que el domo fuera a fallar en vuelo, pero sí reducían el margen disponible, lo que obligó a replantear el método de producción.

«No significan necesariamente que el domo fuese a fallar en vuelo», explicó Beck sobre los huecos detectados, aunque su presencia recortaba el margen de seguridad y hacía necesario un replanteamiento.

La buena noticia, señala la compañía, es que el proceso ya ha sido corregido: se ha producido otro domo que Rocket Lab describe como el de mayor calidad fabricado hasta ahora para el programa, y un componente de reemplazo está en producción.

Cinco años de calendario elástico

Neutron se anunció hace más de cinco años como el salto de Rocket Lab más allá del cohete Electron, con capacidad para colocar hasta 13.000 kilogramos en órbita baja terrestre. En aquel momento se habló de 2024 como fecha del primer vuelo; después se pasó a 2025, luego a 2026 y ahora a 2027.

En agosto, la empresa aún apuntaba a entregar el cohete en su plataforma de lanzamiento de Wallops Island, Virginia, durante el cuarto trimestre de 2026. Ahora Beck calcula que las campañas de pruebas criogénicas e hidrostáticas no concluirán hasta el primer trimestre de 2027. Antes de eso, Rocket Lab deberá inspeccionar el domo de reemplazo, ensamblar la estructura de la primera etapa y someterla a una batería de pruebas de presión y criogenia que demuestren que el vehículo resiste las condiciones operativas.

Qué se juega el mercado de lanzamientos

El retraso llega en un momento delicado para el sector. Según los informes que circulan, SpaceX estaría buscando retirar progresivamente el Falcon 9 en favor del Starship, y por capacidad de masa Neutron se sitúa en la misma categoría que el Falcon 9, aunque este último puede elevar cargas más pesadas.

El cohete contará con una primera etapa totalmente reutilizable y una cofia de tipo concha —conocida como «Hungry Hippo»— que se abre para desplegar la segunda etapa y vuelve a cerrarse para regresar a la Tierra. Además de servir a operadores comerciales de satélites y clientes gubernamentales, Neutron reforzaría el papel de la costa este de Virginia, donde se ubican el centro de vuelo Wallops de la NASA y el puerto espacial regional del Atlántico medio.

Beck defiende que la empresa prioriza la fiabilidad frente a la prisa por llegar a la plataforma, y Rocket Lab asegura que aprovechará el tiempo extra para introducir mejoras previstas en futuras unidades de Neutron, además de invertir en instalaciones de fabricación y vehículos adicionales para sostener un ritmo de lanzamiento más alto cuando el cohete entre en servicio. Con el Falcon 9 acercándose al final de su ciclo y Starship todavía en fase de maduración, cada trimestre que Neutron pasa en tierra estrecha la ventana competitiva de Rocket Lab: la compañía conserva un margen técnico sólido y una base de clientes institucional, pero el coste de oportunidad de un calendario que ya acumula tres reprogramaciones empieza a pesar tanto como la ingeniería que queda por resolver.

Fuentes y referencias