Documentos internos refuerzan la acusación de engaño climático contra ExxonMobil

Un nuevo lote de documentos internos de ExxonMobil ha salido a la luz sin apenas ruido en el marco de la demanda que Massachusetts presentó contra la petrolera en 2019, y refuerza la acusación central: que la compañía conocía desde hace décadas los riesgos climáticos de su negocio mientras presentaba sus iniciativas verdes como soluciones reales. Los archivos, enmarcados en una disputa sobre la entrega de más pruebas y testimonios, se publican ahora por primera vez.

  • Memorando de 1988: Frank Sprow, del departamento de investigación corporativa de Exxon, advirtió a sus colegas de que un consenso mundial para mitigar los gases de efecto invernadero provocaría impactos negativos sustanciales en la compañía.
  • Dudas internas: Los propios científicos de Exxon calificaron de engañosa una nota de prensa de 2018 sobre biocombustibles de algas y cuestionaron la viabilidad de la captura de carbono.
  • Pulso judicial: El Tribunal Supremo de Estados Unidos escuchó los argumentos de Exxon y Suncor Energy para frenar la demanda de Boulder, Colorado, cuyo desenlace puede condicionar más de dos docenas de casos similares.

1988: cuando la industria miró al clima de frente

Si hubo un año en el que el mundo empezó a despertar ante el cambio climático, ese fue 1988. En junio, el climatólogo de la NASA James Hansen declaró ante el Congreso que el planeta se estaba calentando y seguiría haciéndolo mientras se vertieran contaminantes fósiles a la atmósfera. Meses después, Naciones Unidas creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Pocas semanas antes de esa votación, Frank Sprow, del departamento de investigación corporativa de Exxon, escribió un memorando interno a sus colegas:

«Si emerge un consenso mundial de que se necesita actuar para mitigar los efectos de los gases de efecto invernadero, podrían producirse impactos negativos sustanciales en Exxon.»

Ese documento, citado parcialmente en 2023, nunca se había publicado completo. Otros archivos revelan cómo la industria delineaba en 1997 estrategias para cuestionar las políticas climáticas y cómo Exxon acabó contribuyendo con el IPCC.

Algas y captura de carbono: promesas frente a la duda interna

Durante años, Exxon mantuvo una campaña sostenida de relaciones públicas para promocionar su investigación sobre algas capaces de producir combustible, presentadas como una alternativa sostenible al petróleo. Preguntado por una nota de prensa de 2018 que anticipaba que se podrían producir 10.000 barriles diarios de biocombustible de algas para 2025, un científico de la compañía que trabajó en el programa respondió que la afirmación era engañosa y añadió:

«Todas las cláusulas que aparecen ahí son patentemente falsas.»

El investigador calificó además ese objetivo de 10.000 barriles diarios como imposible. Exxon terminó abandonando los biocombustibles de algas, pero sigue promocionando la captura y almacenamiento de carbono. Los documentos evidencian escepticismo interno sobre su escalabilidad: una presentación de 2014 señalaba los obstáculos para desplegar la tecnología a gran escala y exigía grandes inversiones e incentivos de mercado. Para 2021, Exxon orientaba sus campañas hacia líderes políticos y financieros presentándose como aliada del clima, aunque proyectos como el centro de captura de carbono de Houston nunca llegaron a materializarse.

El frente judicial que puede marcar el rumbo

La causa de Massachusetts se distingue de otras porque sostiene que la empresa engañó a los consumidores y a los inversores del estado, haciéndoles creer que actuaba para limitar el calentamiento cuando sus esfuerzos eran más de imagen que de acción. El estado reclama multas y una orden judicial contra esas supuestas prácticas engañosas.

El contexto es decisivo: esta misma semana, el Tribunal Supremo escuchó los argumentos de Exxon y de Suncor Energy para detener la demanda de la ciudad y el condado de Boulder, Colorado. El fallo podría determinar si prosperan más de dos docenas de reclamaciones similares. Los costes asociados a los fenómenos extremos alimentados por el clima superaron los 100.000 millones de dólares en Estados Unidos en cuatro de los últimos cinco años, mientras Exxon declaró casi 19.000 millones de dólares de beneficios solo en el primer semestre de este año.

La petrolera no respondió a las solicitudes de comentario, pero ha negado haber engañado al público o a los inversores. En su informe anual de valores sostiene:

«Creemos que las teorías legales y fácticas expuestas en estos procedimientos carecen de fundamento y representan un intento inapropiado de usar los tribunales para usurpar el papel que corresponde a los responsables políticos a la hora de abordar los desafíos sociales del cambio climático.»

Aaron Regunberg, director de responsabilidad climática del grupo de defensa Public Citizen, considera que estos documentos explican por qué las petroleras intentan frenar los casos antes de llegar a la fase de descubrimiento de pruebas:

«Tienen mucho miedo de que el público descubra esta realidad.»

Más allá del desenlace de un solo litigio, los documentos dibujan un patrón reconocible: investigación interna sólida, comunicación pública mucho más optimista y una estrategia legal orientada a retrasar la rendición de cuentas. La decisión del Supremo sobre Boulder marcará hasta dónde pueden llegar las demandas climáticas y si la industria energética acabará asumiendo parte del coste de un fenómeno que sus propios científicos anticiparon hace casi cuatro décadas.

Fuentes y referencias