En julio de 2010, durante el debate del Senado de EE. UU. sobre la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, la entonces senadora Blanche Lincoln (D-Arkansas) advirtió que los mercados de predicción podrían eludir las leyes de juego si ofrecían «contratos de evento» que permitieran apostar en competiciones deportivas. Hoy, Lincoln trabaja como lobista de Kalshi, la plataforma líder de mercados de predicción, y ha instado a la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) a autorizar las apuestas deportivas en estos mercados. La firma que fundó ha recibido 480.000 dólares de Kalshi desde 2024 a cambio de cabildeo ante el Congreso y la CFTC para lograr una regulación más laxa de los contratos de evento.
- La advertencia de 2010: Lincoln, artífice clave de la legislación que hoy regula los mercados de predicción, avisó de que se podrían estructurar contratos sobre la Super Bowl, el Derby de Kentucky o el Masters de golf sin ningún propósito comercial real.
- De reguladora a lobista: La firma fundada por la exsenadora ha ingresado 480.000 dólares de Kalshi desde 2024 para presionar a favor de una normativa más permisiva.
- Una guerra millonaria: Kalshi, Polymarket y la Coalición por los Mercados de Predicción han gastado al menos 3 millones de dólares en cabildeo y donaciones durante 2026, mientras 44 fiscales generales estatales tildan estas plataformas de «nuevo casino».
Un giro de guion en la ley que ella misma impulsó
Lincoln desempeñó un papel central en la redacción de la norma que hoy sirve de marco regulatorio para los mercados de predicción, y su advertencia se anticipó más de una década a la eclosión de plataformas como Kalshi y Polymarket. Sus palabras ante sus colegas del Senado fueron notablemente premonitorias:
«Sería bastante sencillo construir un contrato de evento en torno a acontecimientos deportivos como la Super Bowl, el Derby de Kentucky y el torneo de golf de los Masters. Este tipo de contratos no responderían a ningún propósito comercial real; más bien se utilizarían únicamente para apostar».
La batalla legal y regulatoria que divide a EE. UU.
En los dos últimos años, los mercados de predicción han multiplicado su popularidad y, con ella, la controversia: se han planteado acusaciones de uso de información privilegiada, apuestas sobre operaciones militares y prácticas de marketing engañosas. Las plataformas sostienen que ofrecen transacciones financieras conocidas como swaps, supervisadas por la CFTC, mientras que numerosos estados defienden que son operaciones de juego, similares a las casas de apuestas y los casinos, un terreno que corresponde regular a las administraciones estatales.
En un movimiento inusual, la CFTC ha demandado a los estados que intentan aplicar sus leyes de juego contra las plataformas. Varios litigios han llegado ya a tribunales federales y, ante las sentencias divergentes de los jueces, la cuestión se encamina hacia el Tribunal Supremo. En julio, una coalición de 44 fiscales generales estatales firmó una carta dirigida a la CFTC en la que describía los mercados de predicción como una «nueva forma de casino».
Dinero, donaciones y presión política
Solo en 2026, Kalshi, su competidor Polymarket y la Coalición por los Mercados de Predicción han destinado al menos 3 millones de dólares a cabildeo y contribuciones de campaña en el ámbito federal y estatal. En el primer semestre del año, Kalshi entregó 147.500 dólares a la Republican Attorneys General Association y 170.000 dólares a la Democratic Attorneys General Association, además de 100.000 a la Republican Governors Association y 150.000 a la Democratic Governors Association.
La empresa también ha aportado directamente a campañas de fiscales generales, entre ellas el super PAC que respalda la candidatura al Senado de Ken Paxton en Texas y las de Charity Clark (Vermont), Dan Rayfield (Oregón) y James Utheimer (Florida). Rayfield y Clark aseguraron a medios locales que las donaciones no condicionan su labor, mientras que un portavoz del super PAC de Paxton afirmó que el político «ha luchado en todo momento por exigir responsabilidades a las grandes corporaciones».
En agosto se informó de que Donald Trump Jr., asesor estratégico de Kalshi y Polymarket, pidió a los fiscales generales republicanos que no combatieran los mercados de predicción; su firma de capital riesgo invierte en Polymarket y posee una participación en Kalshi. A ello se suma que Blake Bee, responsable de relaciones estatales de Kalshi, fue antes director del Centro para el Desarrollo de Liderazgo de la Asociación Nacional de Fiscales Generales, donde trabajó directamente con esos cargos electos.
«Como muchas empresas reguladas de Estados Unidos, apoyamos a candidatos de ambos partidos».
Así lo declaró Dani Lever, portavoz de Kalshi. La expansión del cabildeo es notable: a septiembre, la compañía contaba con al menos un lobista registrado en 41 estados, casi todos contratados desde abril. California y Nueva York concentran el mayor gasto. En California destinó 62.000 dólares en el primer semestre de 2026 y trabaja con Redwood Public Affairs y, desde el 12 de agosto, con Weideman Group. En Nueva York elevó el pago mensual a Brown & Weinraub Advisors de 10.000 a 25.000 dólares y comprometió otros 25.000 mensuales al Mirram Group.
El recorrido de Blanche Lincoln —de arquitecta de la ley que regula los mercados de predicción a lobista de una de sus mayores beneficiarias— resume la intensidad de un pulso que combina tecnología financiera, soberanía estatal y dinero político. Con la CFTC demandando a los estados, decenas de fiscales generales alineados contra las plataformas y varios casos camino del Supremo, la pregunta de si apostar sobre el resultado de unas elecciones o de un partido es un producto financiero o una apuesta de casino sigue sin respuesta definitiva. Lo que resulta indiscutible es que ambos bandos están dispuestos a movilizar millones para imponer su definición, y que la resolución final podría reconfigurar un sector que ha crecido a un ritmo vertiginoso en apenas dos años.
Fuentes y referencias