La NASA desplegó este viernes, durante una extensa conferencia de prensa, el plano completo con el que pretende volver a poner astronautas sobre la superficie lunar en 2028. La agencia no solo confirmó la arquitectura revisada de Artemis III y Artemis IV, sino que reconoció por primera vez de forma pública cambios profundos en su esquema de vuelo, con ajustes en el cohete SLS y en la cápsula Orion para acelerar producción y simplificar requisitos.
- Artemis III se muda a la órbita terrestre: la misión de 2027 ya no será un alunizaje, sino un ensayo de entre 14 y 17 días en el que Orion se acoplará a los módulos de prueba de Blue Moon y Starship.
- Tres lanzamientos, dos landers: el New Glenn de Blue Origin parte primero sin tripulación, el SLS lleva a la tripulación después y SpaceX suma su Starship hacia la mitad de la campaña.
- Artemis IV sigue sin dueño: la NASA mantiene abiertas las dos arquitecturas —Starship o New Glenn con Blue Moon Mark 2— y ambas compañías planean alunizajes en 2028.
- El calendario aprieta: New Glenn no vuela desde la explosión de mayo en su plataforma y Starship acumula retrasos en la madurez de sus motores Raptor.
Artemis III: tres cohetes y dos semanas para ensayar el acoplamiento
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, fijó la ventana de lanzamiento para el verano de 2027, con un gráfico posterior que situaba la oportunidad entre mayo y septiembre. La secuencia arranca con el despegue no tripulado de New Glenn y su módulo Blue Moon Mark 2. Después, el SLS pondrá en órbita a la tripulación —el comandante Randy Bresnik, los especialistas Andre Douglas y Frank Rubio, y el piloto de la ESA Luca Parmitano— a bordo de Orion.
Al tercer día, la cápsula se acoplará al lander de Blue Origin y la tripulación entrará en su cabina durante dos jornadas para validar los sistemas de control ambiental y soporte vital. El sexto día despega la Starship; Orion se desacopla, ajusta su órbita y se une al vehículo de SpaceX durante unas dos horas, sin que nadie cruce la escotilla. Los días restantes se dedicarán a probar los trajes de supervivencia de Orion. Jeremy Parsons, gerente del programa Artemis, calificó la operación como «probablemente la campaña de lanzamiento más complicada jamás emprendida».
Uno de los cambios técnicos más llamativos afecta al SLS, que vuela sin su etapa superior porque solo necesita colocar a Orion en órbita baja. «Cuando giramos hacia una misión en órbita terrestre baja, el equipo del SLS volvió rápidamente y dijo: no necesitamos la etapa superior para eso», explicó Parsons.
Dos arquitecturas para el primer alunizaje desde 1972
Para Artemis IV, la NASA mantiene dos planes paralelos. El de SpaceX contempla que Orion se acople con la Starship en órbita terrestre alta antes de transitar hacia la Luna. El de Blue Origin incluye cuatro lanzamientos de New Glenn, sin reabastecimiento entre naves, y abre la puerta a que Blue Moon se encuentre con Orion en órbita lunar baja.
Los vehículos no podrían ser más distintos: la Starship, de 171 pies y seis motores propios, funciona a la vez como etapa superior y como lander; Blue Moon Mark 2, de 52 pies, viaja dentro de la bodega de New Glenn y recuerda a los módulos Apolo. La NASA también aprobó una versión simplificada y más ligera de los trajes de Axiom para las primeras misiones, mientras la compañía seguirá desarrollando el modelo avanzado.
Un calendario bajo presión
El cronograma depende de que New Glenn regrese al vuelo: la empresa apunta a retomar operaciones de plataforma en noviembre, tras la explosión de mayo que destruyó su complejo de Florida. SpaceX, que logró llevar la Starship a órbita por primera vez, apunta a un nuevo vuelo ese mismo mes y deberá demostrar la transferencia de propelentes en órbita a comienzos de 2027. El administrador asociado Amit Kshatriya sostuvo que los problemas actuales de los Raptor afectan sobre todo la reutilización, no la viabilidad de la misión.
«Cada proveedor y socio debe entender que cuando un cronograma se rompe, el personal de la NASA llamará a la puerta, y no para observar, ni para escribir un informe, ni para convocar un comité, sino para arremangarse y resolver los problemas», afirmó Isaacman.
El telón de fondo es la competencia con China, a la que el propio Isaacman situó enviando una misión tripulada alrededor de la Luna en 2027. Aun así, el administrador marcó distancia con las prisas ciegas: «Nunca lanzaremos hasta estar listos, pero no aceptaremos que los grandes logros simplemente requieran más tiempo y más dinero».
Con Artemis III unas 90 jornadas por detrás del plan sobre el papel, la estrategia de la agencia consiste en reducir requisitos, estirar el rendimiento del hardware existente y mantener dos proveedores compitiendo hasta el último momento. Esa doble vía encarece la gestión, pero compra margen: si un lander falla, el otro sigue en pie. La decisión sobre quién pisará la Luna primero llegará lo más tarde posible, y el ensayo orbital de 2027 será, en la práctica, el examen que decida el reparto.
Fuentes y referencias
- ‘The most complicated launch campaign ever’: NASA lays out mad dash to test lunar landers | CNN
- NASA lays out a packed 14-day schedule for 2027’s Artemis III moon mission
- NASA Outlines the Details of Artemis III and IV Missions
- NASA gives update to Artemis III mission
- NASA eyeing year-end tanking test and summer 2027 launch for Artemis III