Endurance Energy logra la primera planta geotérmica submarina del mundo

Durante tres semanas, un artefacto de tres toneladas descendió casi una milla bajo la superficie del Pacífico, se posó sobre el fondo marino junto a un volcán activo y generó más electricidad de la que consumió. Fueron solo 8,7 segundos de potencia neta positiva, pero el episodio constituye la primera demostración de extremo a extremo de una planta geotérmica submarina. La protagonista es Endurance Energy, una startup con sede en Seattle que probó su prototipo Adélie en el Axial Seamount, a unos 500 kilómetros de la costa de Oregón, y que aspira a convertir el calor del lecho oceánico en electricidad constante para islas del Pacífico y clientes que hoy dependen del diésel importado.

  • Primer pozo geotérmico marino: el equipo perforó dos orificios separados por menos de 60 centímetros, entubó y cementó el segundo hasta completar un pozo de 16 metros que brotó fluido a 260 °C.
  • Planta operada desde tierra: Adélie se controló en tiempo real desde Seattle a través de la red de fibra óptica Regional Cabled Array, gestionada por la Universidad de Washington para la Ocean Observatories Initiative.
  • Saldo neto efímero: la turbina alcanzó unas 26.000 rpm y entregó cerca de 2 kilovatios netos de media, con picos de 16,5 kilovatios, antes de que un fallo eléctrico detuviera el sistema.

Una cadena completa: pozo, planta y control remoto

El reto no era solo generar electricidad, sino demostrar que toda la secuencia es viable en el fondo del mar. Endurance descendió un taladro geotécnico modificado —del tipo que la industria petrolera usa para extraer testigos de roca— y perforó de forma remota en un campo de fumarolas al pie del volcán. El pozo resultante tiene apenas unos cinco centímetros de diámetro, frente a los 50 u 90 centímetros habituales en los revestimientos iniciales de la geotermia terrestre y de los pozos de petróleo y gas. En lugar de lodos de perforación, el equipo utilizó agua de mar filtrada, evitando los químicos que se emplean en alta mar.

La planta, de tres toneladas, incorpora un ciclo orgánico Rankine —el mismo esquema de muchas instalaciones geotérmicas en tierra— que transfiere el calor del fluido hidrotermal a un segundo líquido para mover la turbina. Todo el conjunto se diseñó desde cero para soportar presión extrema y corrosión salina, con un uso intensivo de titanio. Además, la compañía ejecutó un programa voluntario de vigilancia ambiental: cartografió el fondo antes de instalar el equipo, tomó muestras de agua antes y después de cada operación y grabó en vídeo la comunidad marina circundante, contrastando los resultados con once instrumentos de científicos externos.

Ocho segundos y medio de gloria

El pozo recién perforado entregó fluido caliente, pero su estrechez lo volvió demasiado restrictivo para alimentar la planta, y el equipo solo alcanzó 16 metros de profundidad frente a los 60 previstos. Endurance reaccionó conectando el generador a una fumarola natural cercana, a unos 281 °C. La turbina produjo alrededor de 60 vatios-hora en 29 segundos y, durante 8,7 de ellos, generó más energía de la que consumían sus componentes auxiliares. Después, la protección contra sobrecorriente de la batería apagó el sistema y un cable de alimentación de la bomba de refrigerante falló durante el reinicio, poniendo fin a la inmersión.

«La pregunta principal que teníamos era si el sistema puede generar más energía de la que usa. Adélie lo hizo. El primer cohete de combustible líquido de Goddard voló dos segundos y medio; nuestra primera corrida de potencia neta positiva duró unos nueve. Nuestro enfoque es hacer que exista y luego hacer que funcione», afirmó Andrew Redd, fundador y consejero delegado de Endurance Energy.

El objetivo declarado de la misión era mucho más ambicioso: operar un generador de 100 kilovatios durante un año completo. Redd no lo ocultó y describió el resultado como un primer ensayo de extremo a extremo del que el equipo extrajo datos sobre perforación en el fondo marino, flujo del pozo, transferencia de calor, acumulación de minerales y control remoto de equipos submarinos.

Tonga, 2 megavatios y las dudas económicas

La compañía, fundada en enero de 2025 por Redd —exingeniero de SpaceX—, ha recaudado 63 millones de dólares, incluida una ronda Serie A de 54 millones liderada por Founders Fund. Adélie fue su quinta inmersión profunda en poco más de un año y la primera que probó todos los pasos juntos. El siguiente hito es una instalación de 2 megavatios frente a las costas de Tonga antes de que termine 2027, pensada para reducir la dependencia de la importación de diésel de ese archipiélago. Antes, Endurance desplegará este invierno la unidad reacondicionada en un pozo más profundo.

No todos comparten el entusiasmo. Emily Pope, geóloga y senior fellow del Center for Climate and Energy Solutions, calificó el planteamiento de «un enfoque que levanta cejas» y advirtió que resulta difícil ver cómo estos proyectos pueden cuadrar económicamente, dado el coste de operar en condiciones salinas y hostiles y la distancia hasta los clientes. «Añade tanto desafío tecnológico a una tecnología de producción de energía, sin que haya una demanda realmente significativa para ella», señaló.

El valor de la prueba, sin embargo, no está en los vatios sino en la arquitectura: un pozo, una planta y un enlace de fibra óptica funcionando como un único sistema bajo un volcán activo. Endurance ya reconstruye el software y rediseña componentes, incluidos los cables submarinos, con la vista puesta en una generación sostenida. Si el invierno trae un pozo más profundo y una corrida que dure horas en lugar de segundos, la geotermia oceánica dejará de ser una curiosidad académica para convertirse en una opción energética evaluable. Mientras tanto, el sector tiene por primera vez una referencia física —y una lista de fallos— sobre la que construir.

Fuentes y referencias