Drones rusos en el Mar Negro golpean aguas de la OTAN y dejan dos petroleros en llamas

Una nueva escalada de ataques con drones en el Mar Negro ha dejado dos buques químicos en llamas frente a la costa de Rumanía y al menos siete tripulantes desaparecidos. Los aparatos son de origen ruso, según fuentes militares de la alianza atlántica, lo que convertiría este episodio en el primer ataque con drones que alcanza aguas territoriales de un país miembro de la OTAN y eleva la presión sobre la respuesta colectiva de Europa.

El buque Wine Trader, con bandera de San Marino, lanzó una alerta de emergencia alrededor de las 07:00 hora local del jueves tras registrar explosiones e incendios a bordo, a unas 13 millas náuticas —cerca de 24 kilómetros— al sureste de la ciudad de Sulina, en la desembocadura del canal que conecta el Mar Negro con el Danubio. La embarcación navegaba desde Túnez hacia Rumanía y no transportaba carga en ese momento. De sus 12 tripulantes, cinco fueron rescatados y siete siguen desaparecidos. El oleaje de gran altura ha complicado la búsqueda, en la que participan dos helicópteros Black Hawk y dos embarcaciones con personal médico a bordo.

  • Ataque en aguas de la OTAN: el Wine Trader fue alcanzado dentro de las aguas territoriales rumanas, el primer caso confirmado de este tipo si se verifica la autoría rusa.
  • Dos buques afectados en 24 horas: el Yara J, con bandera de Comoras, ya había sufrido un incendio la noche del miércoles; su tripulación logró sofocar las llamas por sus propios medios y todos sus miembros están a salvo.
  • Respuesta aliada: la OTAN afirma haber reforzado sus capacidades antidrón en el flanco este y los líderes de Rumanía y Bulgaria estudian activar el Artículo 4 del tratado.

Dos petroleros en llamas junto al canal de Sulina

Ambas embarcaciones se encontraban fondeadas cerca de la desembocadura del canal de Sulina, una vía que se ha convertido en ruta clave para las exportaciones ucranianas de grano, aceite de girasol y otros productos ante los ataques rusos contra los puertos de Odesa. El presidente rumano, Nicușor Dan, confirmó que los dos buques fueron golpeados por drones y advirtió de la gravedad de la situación.

«Esto es inaceptable y tiene que parar. Están en juego vidas, el comercio global y la infraestructura crítica», escribió Dan tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el primer ministro búlgaro, Rumen Radev.

El ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, evitó confirmar la autoría del ataque, pero subrayó su trascendencia: «Se trata de un asunto de gravedad significativa, dado que este tipo de incidentes están ocurriendo en aguas territoriales rumanas». Una veintena de drones rusos fue detectada durante la madrugada cerca de la isla de las Serpientes, a escasa distancia del lugar de los hechos. Moscú, por su parte, aseguró haber atacado dos cargueros con material militar destinados al puerto ucraniano de Odesa, sin identificar las naves.

La OTAN refuerza el flanco este y se debate invocar el Artículo 4

El secretario general de la alianza, Mark Rutte, confirmó que la OTAN ha incrementado sus capacidades antidrón a lo largo del flanco oriental después de reunirse con los líderes de Bulgaria y Rumanía, y prometió ajustar la postura de disuasión «según sea necesario». El caso se tratará en una reunión del Consejo del Atlántico Norte la próxima semana.

Rumanía y Bulgaria evalúan si invocan el Artículo 4 del Tratado de la OTAN, que permite a cualquier miembro solicitar consultas con sus aliados cuando considera amenazada su integridad territorial o su seguridad. Ambos países podrían además proponer conclusiones adicionales en la cumbre europea de Bruselas, orientadas a aumentar los equipos de seguridad en el Mar Negro y a crear un centro de protección civil.

Las autoridades búlgaras han señalado que Rusia está probablemente detrás de los ataques que en la última semana hundieron dos buques y dañaron otros dos en su zona económica exclusiva, incluido el carguero HS Dignity, con bandera de Guinea-Bisáu, del que siguen desaparecidos 11 tripulantes. Los 15 ocupantes del Chelsea 3, ucraniano y con pabellón maltés, fueron evacuados con cinco heridos leves. Radev fue tajante al describir el equilibrio de fuerzas: «Los resultados de este ataque favorecen a Rusia. Sin embargo, no tenemos pruebas sólidas de que los drones sean rusos».

Una ruta comercial bajo asedio

Al menos 23 marinos han sido reportados como desaparecidos o fallecidos tras los ataques contra el transporte comercial en aguas cercanas a Bulgaria y Rumanía en los últimos diez días. En lo que va de año, 163 buques civiles y comerciales han sido alcanzados en el Mar Negro durante los primeros ocho meses, según datos del sector naviero turco, y al menos siete naves han sufrido ataques en zonas económicas exclusivas de países de la OTAN.

Rumanía comparte 614 kilómetros de frontera con Ucrania, en buena parte a lo largo del Danubio, y desde 2022 ha denunciado incursiones repetidas de drones en su espacio aéreo. Según el borrador de declaración de la cumbre, los líderes de la Unión Europea calificarán los ataques contra el transporte civil de «inaceptables» y constitutivos de «una violación grave del derecho internacional y marítimo».

El episodio confirma que la guerra de Ucrania ha desplazado su frente marítimo hacia las costas de dos miembros de la OTAN, donde la ambigüedad sobre la autoría de los ataques se ha convertido en un arma por sí misma. La combinación de drones baratos, blancos civiles y negación plausible obliga a la alianza a decidir si refuerza su presencia disuasoria en el Mar Negro o si, por el contrario, mantiene una respuesta contenida para evitar una escalada directa con Moscú. El costo de esa indefinición se mide ya en tripulaciones perdidas, rutas comerciales desviadas y un flanco oriental que vuelve a sentirse expuesto.

Fuentes y referencias