El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha cerrado una vía que hasta ahora operaba en una zona gris: el uso de información sensible del Ejército para apostar en mercados de predicción. Un memorando fechado el 20 de octubre prohíbe a militares, profesionales de inteligencia y civiles del Departamento de Defensa realizar transacciones financieras vinculadas a resultados operativos con datos no públicos, estén o no clasificados.
- Prohibición explícita: el veto abarca tanto las plataformas tradicionales de apuestas como los mercados de predicción, con Polymarket y Kalshi citados de forma expresa en el documento.
- Sanciones posibles: las infracciones pueden derivar en medidas administrativas y disciplinarias, además de acciones penales bajo el Código Uniforme de Justicia Militar o la legislación federal.
- Origen del conflicto: la norma llega meses después de que un suboficial de las Fuerzas Especiales fuera acusado de usar información privilegiada sobre la operación para capturar a Nicolás Maduro.
Los mercados como sensor abierto del adversario
El memorando, titulado «No comprometa operaciones militares por beneficio económico personal», se remitió a la cúpula del Pentágono, a los mandos de los Comandos Combatientes y a los directores de agencias y actividades de campo del Departamento de Defensa. Una fuente confirmó su autenticidad.
El razonamiento central de Hegseth es que cada apuesta genera una huella. Cuando un militar, un analista de inteligencia o un funcionario civil pone dinero sobre un desenlace, produce indicadores que el adversario puede leer y explotar contra las fuerzas y activos estadounidenses.
«No se equivoquen sobre por qué esto importa. Nuestros enemigos observan los movimientos en estos mercados».
A ese riesgo de seguridad operativa se suma uno menos visible: la distorsión del criterio profesional. El secretario advierte de que tener capital comprometido en un resultado crea incentivos que erosionan la imparcialidad del mando.
«Un logístico con dinero apostado a una fecha de ataque tiene un interés en esa fecha. Un analista con una posición sobre un resultado tiene un interés en ese resultado».
Hegseth calificó esa dinámica como «precisamente el tipo de dilución del espíritu guerrero» que, según su texto, el Departamento se ha propuesto erradicar bajo la actual administración.
El caso que precipitó la norma
El detonante tiene nombre y expediente. En abril, el Departamento de Justicia imputó al sargento mayor Gannon Ken Van Dyke, de 38 años y destinado al Mando de Operaciones Especiales del Ejército, por presuntamente utilizar su acceso a información clasificada para apostar en un mercado de predicción sobre la captura del líder venezolano Nicolás Maduro antes de que la operación se hiciera pública.
Según la acusación federal, el suboficial colocó una serie de apuestas entre el 30 de diciembre y el 2 de enero, con la mayoría concentrada la noche del 2 de enero, apenas unas horas antes de que los primeros misiles cayeran sobre Caracas. Los investigadores sostienen que obtuvo un beneficio cercano a los 410.000 dólares y que después movió parte del dinero hacia una bóveda de criptomonedas en el extranjero y a una cuenta de corretaje recién abierta. El acusado se declaró no culpable y quedó en libertad bajo fianza.
La investigación no se quedó ahí: más de 150 carteras de Polymarket podrían haber operado con información interna de origen militar, de acuerdo con un análisis de la organización sin ánimo de lucro Anti-Corruption Data Collective. La propia plataforma habría remitido al Departamento de Justicia decenas de casos sospechosos.
Un problema que desborda al Pentágono
El fenómeno no es exclusivo de la comunidad de defensa. Antes de que el presidente Donald Trump anunciara en abril un alto el fuego con Irán, un grupo de cuentas nuevas en Polymarket colocó apuestas muy específicas y bien sincronizadas sobre ese desenlace, con ganancias de cientos de miles de dólares. Ese mismo día, la Casa Blanca advirtió a su personal contra el uso de información privada en estos mercados.
Kalshi, por su parte, multó y suspendió a tres candidatos al Congreso que, según la compañía, apostaron sobre el resultado de sus propias elecciones.
Consultado por la nueva directiva, un funcionario de defensa señaló que el Pentágono no tenía más información que ofrecer beyond el propio memorando.
Una doctrina nueva para un mercado nuevo
La instrucción convierte un principio ético difuso en una norma con consecuencias jurídicas concretas, y lo hace en un momento en el que los mercados de predicción se han consolidado como una infraestructura financiera capaz de agregar señales sobre conflictos en tiempo casi real. Para el Departamento de Defensa, el mensaje es doble: la opacidad ya no basta como salvaguarda y la disciplina financiera del personal pasa a considerarse parte de la seguridad operativa. El paso siguiente será verificar cómo se aplica la norma, qué mecanismos de detección se despliegan y si el veto se extiende a contratistas y socios industriales que también manejan información sensible sobre despliegues y operaciones.