El FBI detuvo a un ingeniero de OpenAI acusado de instalar de forma encubierta un dispositivo de grabación de audio en una sala de juntas ejecutiva de las oficinas de la compañía en San Francisco, un espacio de acceso restringido donde la dirección debatía investigación propietaria, planes de producto y relaciones comerciales altamente confidenciales.
- El detenido: Abdulrahman Alfozan, de 35 años, nacional de Arabia Saudí y residente permanente legal en Estados Unidos desde septiembre de 2020, trabajaba como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025.
- El hallazgo: el aparato, envuelto en papel higiénico, apareció el 30 de septiembre conectado a un puerto USB trasero de un televisor; habría sido colocado dos días antes y su contenido estaba cifrado.
- La acusación: se le imputa usar o intentar usar un dispositivo electrónico para interceptar comunicaciones orales, con una pena máxima de cinco años de prisión y 250.000 dólares de multa.
Un aparato sofisticado en una sala blindada
El equipo de contramedidas de vigilancia técnica de OpenAI encontró el dispositivo durante una revisión de la sala el 30 de septiembre, según la denuncia federal. La compañía lo describió como sofisticado y aseguró que incluía cifrado avanzado, capacidades de monitoreo de audio y un mecanismo de transferencia de datos diseñado para evadir la vigilancia. En esas reuniones se trataban planes de producto, oportunidades de negocio e información no pública sobre el progreso técnico, las prioridades, los contactos gubernamentales y las alianzas de la empresa.
Las cámaras de circuito cerrado mostraron que Alfozan se había acercado a la sala ejecutiva en varias ocasiones antes del hallazgo, pese a que no tenía autorización para entrar en ella ni para participar en sus reuniones.
El rastro digital que lo delató
El 5 de octubre, OpenAI colocó una cámara en la sala y las imágenes captaron al ingeniero entrando y mirando detrás del televisor, según los fiscales. Ese mismo día dejó un bolso desatendido en otra sala del edificio: la seguridad lo abrió y encontró su cartera y su identificación junto a un segundo dispositivo de grabación similar.
La investigación reconstruyó además sus pasos previos. Antes del 28 de septiembre habría usado una herramienta de productividad para consultar direcciones de edificios, salas de reuniones, capacidades, calendarios, ubicaciones de la dirección y los ejecutivos y encuentros con socios externos. Una cuenta de chatbot vinculada a su cónyuge, con varios identificadores compartidos con la suya, envió entre el 24 y el 30 de septiembre consultas sobre cómo construir, personalizar, instalar, probar, ofuscar y acceder en remoto a un dispositivo de grabación, con peticiones para construir un grabador de audio continuo, personalizar la conectividad Wi-Fi, mejorar el audio y la escucha en vivo y cifrar la tarjeta SD, además de direcciones MAC personalizadas y perfiles de punto de acceso del iPhone.
Seguridad nacional y amenaza interna
Alfozan fue arrestado el 9 de octubre y compareció ante un tribunal federal; está prevista una audiencia sobre su detención el 19 de octubre. Su detención se produjo tres días antes de que él, su cónyuge y un tercer familiar no identificado tuvieran previsto tomar un vuelo de ida a Arabia Saudí con escala en Estambul. Según su perfil profesional, había trabajado cinco años en Meta, lideraba ingeniería en la plataforma de agentes de OpenAI y se formó en el MIT (2016) y en Berkeley (2025).
«Según la denuncia, Abdulrahman Alfozan ocultó presuntamente un dispositivo de grabación encubierto en la sala de juntas ejecutiva de su empleador para capturar en secreto comunicaciones sensibles sobre la tecnología de superinteligencia de la compañía», declaró el director del FBI, Kash Patel.
Patel situó la protección de la innovación estadounidense en superinteligencia entre «las más altas prioridades de contrainteligencia» del FBI. El director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, y el fiscal general, Todd Blanche, también enmarcaron el caso como una amenaza a la seguridad nacional. OpenAI afirmó que usó sus propios modelos para entender el dispositivo y averiguar qué empleado lo había colocado, y sostuvo que no hay indicios de acceso o exfiltración indebida de pesos de modelos, código fuente o datos de clientes.
El caso expone una paradoja incómoda para la industria: cuanto más cerca está un empleado del núcleo tecnológico, más difícil resulta blindar la información sin frenar la operación. La combinación de dispositivos de bajo coste, cifrado accesible y asistentes de IA capaces de guiar un montaje casero rebaja el umbral técnico del espionaje corporativo y convierte la vigilancia interna en una prioridad tan estratégica como la propia ciberseguridad perimetral. La respuesta de OpenAI —restringir accesos de forma escalonada y coordinar con el FBI el momento del despido para no entorpecer la investigación— anticipa cómo se gestionarán los próximos incidentes de este tipo.
Fuentes y referencias
- Saudi National Arrested for Installing Surreptitious Audio Recording
- FBI arrests OpenAI employee accused of planting secret recording device in conference room | Fortune
- Saudi employee charged with planting recording device at OpenAI office
- Saudi national accused of planting recording device in OpenAI executive conference room
- FBI arrests OpenAI employee accused of planting hidden recording device in conference room