Pensilvania supera los 1.000 casos de sarampión: el mayor brote estatal desde 1991

El brote de sarampión de Pensilvania ha superado el millar de contagios y se ha convertido en el mayor registrado en un estado de Estados Unidos en más de tres décadas. El Departamento de Salud estatal reportó 1.078 casos en lo que va de 2026, de los cuales 1.066 se confirmaron desde abril, cuando arrancó el brote actual al oeste de Filadelfia. Se trata de la cifra más alta desde 1991 y del peor episodio desde que el sarampión fue declarado eliminado en el país en el año 2000.

  • Más de 1.000 contagios: El estado acumula 1.078 casos en 2026, con 145 registrados en los últimos siete días y 74 añadidos en la última actualización oficial.
  • Cinco muertes y 207 hospitalizaciones: Todas las víctimas mortales eran personas no vacunadas: un recién nacido, un bebé de 6 semanas, un joven de 18 años, un adulto de 20 y otro de 40.
  • Cobertura de vacunación insuficiente: Solo cuatro de los casos confirmados correspondían a personas vacunadas, mientras la cobertura estatal sigue por debajo del 95% necesario para frenar la transmisión.

Un brote que rompe los registros recientes

La escalada ha sido vertiginosa. En enero y marzo solo se contabilizaron 12 casos; el resto llegó después de que la transmisión comunitaria se desatara en abril. Las autoridades advierten además que parte del recuento responde a un efecto de notificación tardía: 40 de los 74 casos sumados en el último informe corresponden a infecciones detectadas hace más de dos semanas y que apenas ahora se incorporan a las estadísticas.

El impacto geográfico no es homogéneo. El condado de Lancaster concentra la mayor carga con 391 casos, seguido de Mifflin con 118 y Chester con 84. La expansión ya alcanza 39 condados: el Departamento de Salud de Allegheny confirmó su primer contagio en un residente, un menor no vacunado, con una posible exposición registrada el 1 de octubre entre las 3:45 y las 5:45 de la tarde en un establecimiento de Pine Creek Shopping Center, en McKnight Road.

Vacunación: la brecha que alimenta la propagación

Los datos apuntan directamente a los huecos de inmunización. Dos dosis de la vacuna triple vírica (MMR) ofrecen una protección de aproximadamente el 97% frente al sarampión, pero las tasas de cobertura han caído por debajo del umbral del 95% que impide la circulación sostenida del virus, algo que los expertos vinculan con exenciones parentales, dificultades de acceso sanitario y desinformación.

La respuesta ciudadana, sin embargo, muestra signos de reacción: Pensilvania administró más de 53.000 dosis de MMR en septiembre, más del doble del promedio mensual habitual de 25.000, tras las 49.000 dosis de agosto. El sarampión es extremadamente contagioso: hasta 9 de cada 10 personas susceptibles expuestas al virus acaban infectándose, y este puede permanecer suspendido en el aire hasta dos horas. Los síntomas —fiebre alta, tos, moqueo, ojos rojos y sarpullido que arranca en el rostro— aparecen entre 7 y 21 días después del contacto, y las complicaciones incluyen neumonía, encefalitis y deshidratación.

Emergencia en Nueva York y pulso político en Washington

El problema desborda las fronteras estatales. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró el lunes una emergencia de desastre, una orden que amplía el grupo de profesionales autorizados a administrar vacunas —incluidos paramédicos y matronas— y permite a las enfermeras ordenar pruebas junto a los médicos. Nueva York suma más de un centenar de casos este año, 92 de ellos desde el 15 de julio en 18 condados rurales con comunidades poco inmunizadas. Ohio, por su parte, supera los 200 contagios.

A escala nacional, los CDC reportaron 3.887 casos confirmados hasta el 1 de octubre, el peor año desde 1991, y el país ha registrado ocho muertes asociadas al sarampión en los últimos dos años, más que la suma de las tres décadas anteriores. El brote de Pensilvania también tensionó la política sanitaria: el gobernador demócrata Josh Shapiro chocó públicamente con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., después de que los CDC tardaran semanas en incorporar las muertes estatales a su panel de datos. En noviembre, organismos internacionales se reunirán para determinar si Estados Unidos y México pierden su estatus de país libre de sarampión.

El caso de Pensilvania funciona como un termómetro de un problema estructural: una enfermedad que se creía controlada vuelve a avanzar allí donde la inmunidad colectiva se resquebraja. La velocidad con que el brote pasó de unos pocos focos a superar el millar de casos en apenas seis meses anticipa que la presión sobre los sistemas de salud pública y sobre los programas de vacunación no hará más que crecer, y que la decisión de noviembre sobre el estatus libre de sarampión será mucho más que un trámite administrativo.

Fuentes y referencias