Drones hunden dos cargueros en aguas de Bulgaria y la UE condena el ataque

Un ataque combinado con drones marítimos y aéreos hundió un carguero y dejó ardiendo a otro en la zona económica exclusiva de Bulgaria, en el mar Negro. Es el primer ataque de este tipo contra el transporte marítimo comercial en aguas búlgaras, aunque no el primero que golpea la zona económica exclusiva de un país de la OTAN en la región. Los hechos se produjeron en la madrugada del 6 de octubre, a unas 80 millas náuticas (unos 150 kilómetros) de la costa búlgara, frente a la localidad de Byala, y suponen una escalada considerable en un mar Negro cada vez más peligroso para la navegación civil.

  • Dos cargueros alcanzados: el Alfa Watan, con bandera de Togo, sufrió daños estructurales críticos y se hundió casi al instante; el Able, con bandera de Palau, se incendió tras el impacto.
  • Tripulaciones y víctimas: los 18 tripulantes del Able fueron evacuados por un transbordador búlgaro, aunque dos marineros resultaron heridos graves y tuvieron que ser trasladados a un hospital de Varna. La búsqueda de la tripulación del Alfa Watan se suspendió sin encontrar supervivientes.
  • Atribución en disputa: Ucrania responsabilizó a Rusia del ataque, mientras las autoridades búlgaras sostienen que aún no pueden determinar el origen de los drones y Moscú no ha emitido comentarios.

Un hundimiento casi instantáneo

Según el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, los drones —de superficie y aéreos— golpearon a los dos buques alrededor de las 3:00 de la madrugada, en una zona de responsabilidad de búsqueda y salvamento situada más allá de las 12 millas náuticas de aguas territoriales. El Alfa Watan (IMO 7510884) quedó con daños estructurales catastróficos y se fue a pique en el lugar, con un cargamento no especificado. El Able (IMO 9001136) se incendió y fue evacuado por el transbordador búlgaro Dioscuria, que se desvió hacia la posición tras presenciar una explosión y recibir señales de socorro. Ambos buques estaban gestionados por empresas con base en Turquía, según la base de datos naviera Equasis.

El vicealmirante Roumen Nikolov, responsable de emergencias y salvamento de la Agencia de Administración Marítima, confirmó el final de la operación de rescate:

No hay rastro de los marineros del primer buque y probablemente no lo habrá. La operación de búsqueda se suspendió ayer a las 17:00 y no se reanudará.

En la zona solo se localizaron una embarcación volcada, tres balsas salvavidas, chalecos y restos del equipamiento del buque flotando en superficie. Según el portal especializado Maritime.bg, diez personas viajaban a bordo del Alfa Watan. Nikolov explicó que el impacto se produjo de noche, cuando la mayoría de la tripulación descansaba bajo la línea de flotación, y describió una detonación de enorme potencia:

Puedo decir ya que vieron y oyeron una explosión extremadamente potente, como resultado de la cual el buque se hundió casi al instante.

El responsable también señaló que la contaminación detectada fue mínima y que el compartimento de máquinas del Able quedó prácticamente destruido, por lo que se espera que su carga se moje.

Ucrania señala a Rusia; Bulgaria evita confirmarlo

Radev fue tajante al condenar lo ocurrido, en declaraciones recogidas tras una reunión de emergencia del Gobierno:

Es un ataque inaceptable en la zona económica exclusiva de Bulgaria. Es una violación flagrante del derecho internacional y del derecho marítimo.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, aseguró que las Fuerzas de Defensa de Ucrania no realizaron ninguna operación en esa zona del mar y atribuyó el ataque a Moscú, tras coordinar los detalles con la parte búlgara:

Nuestros servicios de inteligencia y servicios especiales están trabajando para reunir toda la información disponible sobre otro ataque más en el mar Negro contra buques civiles. Se ha establecido que se trató de un ataque combinado ruso con drones marítimos y aéreos.

Zelenskyy añadió que esta tragedia forma parte del esfuerzo ruso por hacer que el oeste del mar Negro resulte completamente inadecuado para la navegación. Sin embargo, las autoridades búlgaras insisten en que todavía no pueden atribuir la autoría: Nikolov declinó pronunciarse sobre el origen de los aparatos y afirmó que no puede permitirse comentar si los drones son rusos, ucranianos o de cualquier otra procedencia. Rusia no ha respondido a las acusaciones y la OTAN se limitó a remitir todas las consultas al Gobierno búlgaro. La presidenta Iliana Yotova convocó para el miércoles por la tarde una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad centrada en los riesgos para la seguridad marítima y las infraestructuras críticas del país. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también condenó el incidente.

Un patrón de ataques y costes al alza

El ataque no es un episodio aislado. Un día antes, un buque de carga turco que transportaba maíz se incendió y se hundió frente a la costa de Rumanía, con dos personas fallecidas y 11 tripulantes rescatados. Y el 27 de agosto, el carguero Progress IV, con bandera de la República Dominicana, fue alcanzado por un dron en la zona económica exclusiva rumana, a unas 15 millas náuticas de Sfântu Gheorghe, y acabó hundiéndose, aunque sus 12 tripulantes fueron salvados.

El fundador del fabricante de drones Draganfly, Cameron Chell, apuntó a una combinación de vectores para explicar el hundimiento del Alfa Watan: «Probablemente utilizaron el dron aéreo Geran-4 para neutralizar el buque o el vehículo de superficie Maran para hundirlo». Según Chell, los drones aéreos atacan en un ángulo muy pronunciado, por lo que haría falta un ataque de superficie para provocar un impacto capaz de hundir el barco con esa rapidez. El experto subrayó además el componente híbrido de la operación, que «difumina las líneas entre las acciones militares tradicionales», y la coordinación entre dos buques que navegaban en direcciones opuestas. Radev advirtió del impacto económico: «Lo que está ocurriendo está alterando gravemente el transporte marítimo en el mar Negro, elevando aún más los costes de los seguros y haciendo que la navegación sea extremadamente difícil».

El caso deja tres frentes abiertos: la investigación técnica sobre el origen de los drones, la respuesta política de la OTAN y la Unión Europea ante ataques que ya no se limitan a aguas ucranianas, y el encarecimiento estructural de un corredor marítimo esencial para el grano y las mercancías de la región. Mientras la atribución siga sin resolverse oficialmente, el mar Negro se consolida como un espacio donde la ambigüedad deliberada se ha convertido en un arma tan útil como los propios drones.

Fuentes y referencias