Google quiere que la inteligencia artificial deje de ser un añadido en Play Store y pase a ser el eje de la experiencia. La compañía ha anunciado un paquete de novedades que va desde una búsqueda conversacional mucho más ambiciosa hasta un motor de recomendación de videojuegos basado en los hábitos de 1.200 millones de jugadores. La propuesta más llamativa apunta a un fenómeno que hasta ahora vivía fuera de las tiendas oficiales: las aplicaciones personales creadas con IA pronto podrán alojarse y compartirse de forma privada dentro de Play Store.
- Ask Play se convierte en buscador: la función, nacida como un chatbot dentro de las fichas de aplicación, se amplía a la búsqueda general de apps y juegos con recomendaciones generadas por IA y cuadros comparativos detallados.
- Game Finder: un sistema que analiza cómo juegan 1.200 millones de personas en Android para crear un perfil llamado Gamer DNA y emparejar al usuario con jugadores de gustos similares.
- Alojamiento privado: la tienda ofrecerá próximamente una vía para hospedar y compartir de forma privada las aplicaciones que los propios usuarios crean con ayuda de IA.
- El reverso del fenómeno: las apps generadas por IA y distribuidas al margen de las tiendas oficiales ya alimentan campañas de fraude documentadas en varios continentes.
Ask Play deja de ser un chatbot de ficha
Cuando Google lanzó Ask Play en 2025, la función era poco más que una interfaz de conversación integrada en las fichas de cada aplicación: el usuario escribía una pregunta sobre una app o un juego, o elegía una de las consultas sugeridas. A partir de ahora, esa capacidad se convierte en una forma general de explorar el catálogo. El usuario pregunta al robot y este genera recomendaciones que pueden incluir gráficos comparativos detallados. Google ha confirmado además que Gemini recibirá una capacidad similar en breve, lo que extiende la misma lógica conversacional a otros productos de la compañía.
Game Finder: el ADN del jugador como materia prima
El segundo anuncio de descubrimiento se centra en los videojuegos. Game Finder se apoya en el volumen de datos de uso que la plataforma ha acumulado durante años y aporta información sobre la manera en que 1.200 millones de personas juegan en Android. Con ese material, el sistema construye un perfil bautizado como Gamer DNA y lo utiliza para emparejar al usuario con jugadores que comparten un ADN similar. La lectura es doble: Google no solo quiere recomendarte qué jugar, sino entender con quién compartes patrones de comportamiento dentro de su ecosistema.
El otro lado de la moneda: apps generadas por IA y fraude
La promesa de alojar creaciones personales llega en un momento delicado. Investigaciones de seguridad recientes describen cómo aplicaciones Android generadas con asistencia de IA y distribuidas fuera de Play Store se han convertido en la puerta de entrada de operaciones de fraude de alcance global. Un caso documentado en India el pasado septiembre arrancó con un mensaje de texto que exigía el pago de una multa de tráfico de 500 rupias en un plazo de dos horas. El enlace conducía a una app maliciosa instalada al margen de la tienda oficial que pedía permiso para leer y escribir mensajes de texto y para acceder a los servicios de accesibilidad del teléfono. Con esos dos permisos, los atacantes alcanzan lo que los investigadores denominan «Android God Mode», un nivel de control suficiente para interceptar mensajes bancarios y códigos de un solo uso y enviarlos a una base de datos de Firebase sin proteger. Desde allí, un panel de control permitía recuperar la información en tiempo real y vaciar cuentas antes de que los códigos caducaran.
La escala no es anecdótica. El Centro de Coordinación contra el Cibercrimen de India detectó 57 operaciones alojadas en Firebase que suplantaban a entidades bancarias en agosto, una cifra que escaló hasta 216 el 20 de septiembre. Fuera del país, el troyano Arsink RAT infectó alrededor de 45.000 dispositivos en 143 países mediante 1.216 paquetes de aplicación maliciosos y 317 endpoints de Firebase; Indonesia concentró unas 7.000 infecciones. También se han observado familias de malware que explotan Firebase Cloud Messaging contra el sistema de pagos instantáneos Pix, en Brasil, y campañas de phishing que suplantaron a un empleado de Rothschild & Co. para atacar a directivos bancarios en África, Canadá, Europa y Oriente Medio.
El componente de IA es cada vez más explícito. En 2025, pruebas de laboratorio lograron que asistentes generativos escribieran aplicaciones completas con páginas de phishing que enviaban las credenciales robadas a Firebase; aunque esas plataformas han endurecido sus políticas, la práctica, conocida como «VibeScamming» por analogía con el «vibe coding», sigue ganando terreno. Amenazas como el troyano bancario RemControl muestran señales de este enfoque, y un ejemplar llamado RatHat va más allá: permite que un asistente de IA interactúe en tiempo real con el teléfono infectado a través de los servicios de accesibilidad, decidiendo dónde pulsar y desplazarse dentro de las aplicaciones bancarias. El contexto lo confirma: el 80% de los responsables de fraude y riesgo encuestados en 25 países asegura haber sufrido ya un ataque ejecutado por agentes de IA.
La jugada de Google tiene, por tanto, doble filo. Llevar el «vibe coding» a un entorno gestionado por la propia tienda puede reducir la exposición a los APK descargados al margen de los canales oficiales, que es precisamente el conducto que alimenta las campañas descritas. Pero también normaliza la idea de que cualquiera puede generar software funcional con un prompt, un hábito que la industria del fraude ya ha aprendido a explotar. El éxito de la apuesta dependerá menos de la potencia de sus modelos que de la capacidad de la tienda para distinguir una creación inofensiva de una herramienta diseñada para robar, en un ecosistema donde el descubrimiento asistido por IA será la norma y no la excepción.
Fuentes y referencias